jueves, 15 de noviembre de 2012

What makes a man walk away from his mind?

"No hay gloria en la derrota, no hay honor en la retirada. Si quieres caminar por el campo de batalla con la cabeza siempre alta, lucha y no te derrumbes."



Quiero creer que en estos días que corren puedo ser feliz, o más bien, que mi felicidad es real. No es fruto de una mente tan quemada por la gente que sólo cree ver algo... porque pensar siempre lo peor de las personas acaba mermando mi mente, y me corrompe el ser. Me escudo tras mi falsa máscara por la cual pasa algo, pero no pasa nada. Cada vez que estoy a punto de precipitarme hacia el abismo de una tristeza indomable que me come las entrañas cual cría de alien "chestburster" para estallarme en mil pedazos; adormezco ese sentimiento, medito sabiéndome consciente de lo que soy y lo que ofrezco, y por contra merecedor de algo que no sé si es bueno o malo, pero que inevitablemente todos necesitamos. Necesito esa tranquilidad que me otorga, ese sentimiento de estar en la alfombra más blanda y peluda, recostado sobre ella y disfrutando de lo que sea que me dé.

El faro que todo marinero ansia ver al horizonte para poder echar el ancla y tomarse un café caliente a la luz de la chimenea de su hogar. Esa golondrina que recorre los cielos a su antojo, pero señala la llegada de vientos seguros que sin ella saberlo reconfortarán a aquellos hartos de la vida. Ese aparato ya viejo y en desuso que señala las estrellas, que no te guía pero te hace saber que siempre llegarás a algún lado si caminas lo suficiente. Ese abrazo ingenuo y lleno de ternura.que te calma el despertar sudoroso a mitad de la noche por la peor pesadilla del ser social, la soledad.

Lo único infinito e imperdurable son el mar y el cielo, a ellos se les debe la libertad; mi forma de enfocar las cosas. a Ellos me encomiendo pues uno u otro me rodearán algún día, el día que no merezca estar aquí.
De momento, mientras me saquen una sonrisa cada día, seguiremos navegando.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Dead Souls



La misantropía ataca de nuevo: No me fío ni de mi sombra, y se que me estoy convirtiendo en mono-tema. Digamos que doy el "beneficio" (¡jé!) de la duda a todo a día de hoy. Es fácil creer en algo: un dios, una ideología, una forma de vivir... pero otra cosa es el camino de llevarla cabo. De que lo sientas en cada arteria de tu cuerpo.

Todos a lo largo de nuestra vida recibimos palos y nos levantamos. La próxima vez que alcen un bate de béisbol nos agazaparemos por si acaso, como queriendo prevenir o paliar el daño que se nos viene encima; sin saber que ese dolor no se va a mitigar o reducir por el mero hecho de anticiparnos.

Caeremos muchas más veces, tropezaremos con la misma piedra otras tantas más (y lo que es peor, aún sabiéndolo y viéndolo venir)... pero eso no nos hará más débiles o menos merecedores del sumun; al contrario, nos hará más humanos, nos posicionará por encima de otros por ir con la cara por delante. Porque lo que sentimos y hacemos es auténtico, sin impurezas, sin medias-verdades... es cristalino como el agua. "Tropezad mortales, pues hoy no aprenderéis a evitar que otros os hagan daño. No aprenderéis a morir a manos de otros y aceptarlo, mas si a desconfiar de todo aquel que no se muestre completamente como es. Al menos, cuando sólo os quede el alma por perder, sabréis lo que realmente importa: vos y vuestra felicidad".

Hope, peace & soul, o eso decían... :_____)

lunes, 8 de octubre de 2012

Desempolvemos la libreta, y escupamos ideas asonantes y variopintas

Hace tiempo que no escribo de verdad por estos lares, últimamente prefiero escribir más para mi mismo, sobre mis pensamientos más oscuros... pero hoy, no.

Esta tarde, hablando con mi compañera de piso sobre lo cara que es la vida y de cómo cuando peor estás económicamente es cuando más problemas te surgen, solté una de mis perlas autodestructivas: "La vida es una mierda, no merece la pena estar aquí... si estuviésemos muertos nos ahorraríamos muchísimos problemas.". En seguida me miró con los ojos desorbitados, preguntándome cómo podía decir eso, que si la vida es muy bonita, argumentándolo igual que la mayoría de la gente que conozco... hasta un punto.

La interrumpí, le especifiqué mi manera de ver la vida (no vaya a ser que el Ebanista se quede sin expresar su opinión en algo, faltaría más). Vivir es un arma de doble filo, hemos de sentirnos afortunados por estar aquí en lugar de nunca haber sido concebidos, hemos de ver el lado positivo y todo eso... ¿pero hasta qué punto? Quiero decir y hablando desde mi experiencia personal: Soy un chico de 22 años, semi-independizado (no podría llamar independencia al hecho de saber que tus progenitores estarán ahí para ayudarte aunque te mantengas solo y por tu cuenta, no me sentiría bien conmigo mismo), tengo un trabajo pésimo en el que desgraciadamente, sí, me juego el pellejo cada día y lo "único" que me da realmente de reconfortante es ese sentimiento de libertad que siempre he anhelado (de ahí el entre-comillado, valoro mucho ese sentimiento), agradezco poder seguir estudiando sabiendo que no me queda nada para terminar esta carrera, y hago mi vida día a día; viviendo por y para la gente a la que le tengo cariño e intentando levantarme cada mañana con una sonrisa... Y ya.



Me explico: como he dicho, me gusta mi trabajo pero no me haré rico ni envejeceré de ello; me encanta cada día más mi carrera, pero veo tan feo el futuro de este país que sé que lo que voy a obtener y nada serán lo mismo; y la gente va y viene, y cada vez que me arraigo a una persona, decepciona o desaparece...

Es aquí a dónde quería llegar y tanta dificultad me ha costado (ando desentrenado con la "pluma"). Hoy, habiendo llegado una hora antes al trabajo, mientras disfrutaba de un Marlboro, me acordé de la última vez que compré una caja de esas balas de petróleo marca ORO. La última vez fue con 16 ó 17 años, no más, eso seguro. Por aquel entonces me planteaba qué hacer con mi futuro. Si podrían pagarme una Escuela de Pilotos y cumplir mi sueño o tendría que pedirle la Licencia de Taxis a mi abuelo, que en paz descanse. No sé, hoy 5 años después, creyendo que había encaminado mi vida, lo vuelvo a poner en duda. El mundo va fatal, el ser humano se auto-destruye, y si extrapolamos esto a nivel nacional, España va a pique y yo, yo no quiero estar aquí cuando se hunda el barco.

Hace muchísimo tiempo escribí sobre las cadenas que se imponen las personas, esos lazos que los atan a personas, sentimientos, vivencias pasadas, lugares... y podría seguir. Me impuse que no quería ser así, quería imponer mi libertas ante cualquier cosa que se me pasara, y hoy día veo que no es así; que seguiría al Gato de Chessire mientras pregunto a dónde va mi camino, sabiendo que su respuesta será insulsa, pues "siempre llegarás a algun sitio si caminas lo suficiente". Me consume la noche y me guío por la Luna de aquí a un pasado reciente, y me alegro por ello; pero creo que ese puñal que me clavé a mi mismo para recordarme que no me encadenara sigue haciendo mella en mí... y no quiero.

Siempre he promulgado que la gente me defrauda, que he de desconfiar de todo el mundo pues al final tarde o temprano te acaban fallando y la realidad no es esa, sino una muy distinta: desconfío de mi persona, de mi mente, de los pensamientos que me asaltan cada noche. Soy un agujero negro que absorbe todo, lo bueno y lo malo y lo va destruyendo a su paso; no me considero merecedor de lo bueno que tengo, mas tampoco de lo malo. sólo quiero vivir y ser feliz, al lado de quien quiera o sólo.. ya eso no es cuestión mía decidirlo sino del tiempo que se torna lento. Mas si he de vivir sólo, sé dónde será. Sé dónde acabaré mis días, sea o no tal y como esperaba... sea con 30 años o muriendo de viejo por haber esquivado todos los males que asaltan a nuestra especie en la actualidad. Sé qué quiero ser feliz, mas ya no sé como.

jueves, 4 de octubre de 2012



"Into the light again,

into skies wide with white clouds,

and nights covered in starlight,

where the stars point to the North.

An arctic circle beyond our sight,

in which colours turn back into ice,

the cold alchemy of white."

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Lo siento, pero no lo entendeis. Cualquier día, a cualquier hora, durante estos 22 años me ha venido este sentimiento. Pero ahora se me han juntado demasiadas cosas... ahora no soy persona, soy un ente.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Letters from the flattened land

Estimado Sr. Ian:

Hace mucho tiempo que no hablamos, ruego me disculpe. He estado ocupado intentando encaminar mi vida. Usted ya sabe como están las cosas por aquí y no es fácil labrarse un futuro estando rodeado de tantos factores externos que afecten a la realización propia.

Anoche, hablando con unos conocidos, volví a soñar despierto. Parece que mi mente quiera jugar conmigo, varias veces al año me asalta esa idea a la cabeza con más fuerza.. y es en esos días señalados dónde no puedo controlar mi impulso.

Quiero volar. Aún recuerdo cuando cumplí la mayoría de edad y puse sobre la mesa a mis progenitores la idea de hacerme surcador del cielo. Cuando expresé conscientemente esa necesidad que tenemos algunas personas, como usted, de emprender el viaje; de vivir día a día atravesando nubes, superando tormentas y teniendo las mejores vistas posibles que podamos ver en este planeta.

El cielo es infinito, es intangible, etéreo, harmonioso. Es aquello por lo que personas célebres en esta vida, como Da Vinci, suspiraron cada minuto que pasaron a ras de suelo. Me apena volver a sentir que mi lugar no está aquí. Buscas darlo todo por la gente que te importa, pero no ves una valoración positiva y eso cansa. ¿Usted también se acuerda de ese sentimiento verdad? Pero yo me desentendí del problema, como siempre. Usted supo resolverlo y ahora está a miles de kilómetros sobre el cielo.

Me apena haber tomado una senda distinta a la suya, me duele aunque sé que no podría haberla realizado. Los medios económicos tampoco lo permiten, y es que el mayor placer que existe en esta vida se paga caro. Los sueños son difíciles de alcanzar para todos.

En fin, espero que no le haya molestado que compartiese de nuevo mi asfixia con usted. Espero le sirva al menos para que si en algún momento flaquea o duda de lo bonito de su profesión, recuerde que es uno de los pocos seres humanos que tiene la suerte de decir que es capaz de volar, como una golondrina.

Por otra parte, espero verle pronto. Ahí arriba, o aquí abajo.
Un saludo.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Pink elephant



Como futuro intento de abogado, intento ver la equidad en las cosas. Como futuro picapleitos, intento analizar las cosas desde varios puntos de vista para que no me coja desprevenido cualquier acontecimiento inesperado. Como futuro tiburón social, prefiero morder antes que ser mordido; jugar con ventaja siempre que pueda... Desconfiar del mundo, pues nunca me ha dado la mano. Ni él, ni las personas que habitan en su seno.
Por ello, estoy echando un pulso con el destino. Yo me hago el imbécil y bonachón, y soy el perro más dócil, fiel y cariñoso que podrás tener como mascota; pero no olvido mis raíces de canis lupus. Sé morder. El mundo se habituará a esa forma, a un animal amaestrado para convivir para con los cánones de esta sociedad. Prometeré el oro y el moro sin temor a faltar a mi palabra; porque el día de mañana lo conseguiré, o el objetivo de mi promesa no era merecedor de tal privilegio.


Piensa en la situación como el tabaco. Sabes que es malo, que te destruirá por dentro, que sobre el papel te lo advierte pero no eres consciente de lo perjudicial para tu organismo. ¿Y una vez enganchado, lo dejarías? Te aseguro que no. Ya lo hice una vez y una parte de ti muere -aunque paradójicamente fueres a vivir más-. Es muy duro y de entrada no reconocerás el beneficio de quitártelo de encima. Así comparo yo este pelaje que cubre mis inviernos.
Porque en noches como esta en las que los engranajes de mi cabeza giran más rápido que cualquier viaje en el tiempo del Doctor, es donde veo claro que no soy yo el tabaco sino el fumador empedernido que se aferra al cigarrillo de despedida, a la última calada antes de que el sol salga e inunde todo de esa aparente luz y calma con la que engaña a las personas...

Push & pull output


El juego ha sido divertido. Hemos perfeccionado hasta límites insospechados la resistencia y perseverancia gracias a lo vivido, y siempre disfrutando del momento... con la única meta de ganar o simplemente pasárnoslo bien.

Todo tiene un límite. Toda situación tiene su momento y el de éste, ya ha pasado. Tengo las manos callosas de aferrarme a la cuerda, los cortes y quemaduras se quedarán en la piel por años; porque hemos aprendido mucho, sí, pero ha tenido un precio... y nunca he estado tan orgulloso de haberlo pagado.
Me miro en el espejo y me noto más viejo, más curtido... e incluso, más crudo. Las ojeras dejan ver unos ojos antaño vivos que ahora parpadean cual flexo en sus últimos días. La sonrisa, antes desmesurada, ahora está comedida por todos esos instantes que te roban la alegría para elevarla a su máximo exponente y al día siguiente arrancártela de cuajo.

Es sencillo, "vive hoy y muere mañana"... sin importar las secuelas, las caídas, los golpes, los fracasos, las desilusiones. Realmente creo que lo hago, mas los juegos de patio se tornan aburridos si los demás no quieren jugar, o si juegas en exceso. A mi ya no me apetece jugar; me gratifica haber tenido más fuerza y que el equipo contrario llegara a la línea divisoria, pero también me salpicó el barro mientras disfrutábamos.

Ahora que nos hacemos grandes los juegos se tornan unipersonales. Juegas tú y tu imaginación, tu deseo, tu ilusión. Cada uno tiene una idea en la cabeza que buscará cumplir... y ya es hora de que desempolve la mía, por enésima vez, para no variar. Porque las relaciones humanas se tornan un juego de pura psicología inversa, y habiendo visto lo predecible del mundo que te rodea, uno se da cuenta de que me vuelco demasiado en todo y así no hay quien se centre. Centrémonos.


viernes, 1 de junio de 2012

Happiness

El 99% de todo lo que le preocupa a la gente,son cosas que no han pasado nunca ni pasarán, si tu le preguntas a la gente ¿que es lo que le preocupa? la gente se preocupa por el futuro y el pasado y han dejado de vivir el presente.

¿Has visto cuando es feliz un perro? Un perro no es feliz cuando come, es feliz cuando le preparas la comida .

¿Sabéis lo que significa esto? Que la felicidad nunca viene de conseguir algo, la felicidad viene de tener motivo por la cual levantarse cada mañana. 

¿Sabéis cual es el problema que tenemos? Que el 97% de la gente no sabe porque se levanta por las mañanas. 


-Emilio Duró

jueves, 24 de mayo de 2012

Be still

¿Qué te sucede, amigo? No te siento.¿Dónde estaba ese corazón de madera del que tanto hablabas? ¿Qué fue de esa coraza de erizo que te cubría ante el más mínimo peligro? La verdad, no te reconozco.
Ebanista dices ser, trabajas la madera. ¡Já! Pasaste años creando un corazón de abedul, capa a capa. Ese material es duro, resistente... pero se pudre muy rápido si hay humedad. Tanto trabajo para nada.

Así te veo desde aquí, pequeño leñador de botas embarradas. Tu corazón se corroe, te invade la humanidad... te afectan todas esas cosas que desgastan a los corazones de carne. Como sigas así, te contagiarán su virus. Volverás a ser una persona, como el resto... ¿Es eso lo que quieres, quieres sufrir las inclemencias de una bomba de relojería con piernas? Sus alegrías, sí... pero también su vacío.

Sé que recuerdas ese limbo. Te fue difícil salir de ahí, caminar con pies de plomo hacia una forma de vivir que has creado libre de todo dolor, pequeñas dosis de felicidad en su justa medida. Pero mírate ahora, tus inseguridades te devoran por dentro, cual jauría de lobos hambrienta hace lo propio con el viajero perdido en la tundra {Once more into the fray..}. Sólo eres un individuo más, con sus defectos y virtudes... y sé que sólo soy una voz en -off en tu cabeza, pero yo de eso último no te veo mucho últimamente. Ya no destacas ni por tu forma de pensar.

No se te da bien aparentar dureza. Me gustaba más cuando tenías ese escudo y la gente, ingenua, se acercaba a ti creyéndose que podrían establecer contacto... topándose directamente con él, sin esperarlo de modo alguno... pero ya no está, lo derribaste... ¿Y para qué? Tus mayores defectos vuelven a salir a la luz esta noche, no puedes dormir una vez más. Permíteme reírme, pues el lobo no está soplando la casa; sino que está echando a suertes a que cerdito se comerá primero.

Tu sigue así, campeón. Esa inseguridad tuya a altas horas de la madrugada te hará muchísimo bien... Yo no soy quién para decirte nada, pero recuerda que la confianza es una escopeta que dispara a quema-ropa. Elige como quieres ser feliz, pero luego no vengas a llorar por las posibles consecuencias.




PD. Échate una capa de barniz, porque no te va a durar nada esa madera...

jueves, 10 de mayo de 2012

Sobre sentidos no hay nada escrito

La visión quizás sea el que muchos consideren más importante -honestamente, para mí no-. La capacidad de absorber por nuestra órbitas todo lo que nos acontece es primordial para que nos desenvolvamos correctamente en nuestro día a día. ¿Pero, qué recibimos de otros, de nuestros semejantes? Cada persona aporta algo; y a mí, ella, me aporta belleza en el sentido más puro de la palabra, guarda un encanto en sí misma que se torna un imposible averiguar de buenas a primeras. El contacto de su mirada con la mía me paraliza, me absorben sus luceros oscuros... Pero como ya he dicho, no es el sentido más relevante, sino la  pieza que provoca que encajen y se complementen todos los demás.

El problema del olor de una persona hoy en día es que se ve anulado por el tabaco y la basura que conlleva, mas no sucede esto en este caso. Se distinguen perfectamente las diversas fragancias que pueden derivar de su olor. Los perfumes agradarán más o menos y podrás variarlo, pero al olor de una persona está ahí y no tiene porqué ser algo sucio ni mucho menos, y aunque en determinados sujetos obviamente cuanto más lejos mejor, esta problemática no se da en lo que nos acontece. Desprende un olor dulce pero abrupto. Te hechiza y devuelve a la realidad en milésimas de segundos. Te adormece en su aroma, a la par que provoca que la sangre fluya por tus venas; fruto de sus hormonas y su costumbre de jugar con mis instintos básicos... y es que nunca había tenido la necesidad de esnifar tanto a alguien.

Parémonos ahora en la melodía, y en como la percibimos. En como ese timbre puede alcanzar distintas frecuencias según el momento. Desglosa esa voz que cuando se torna seria, transmite la porte y elegancia adecuada para expresar con palabras medidas lo que desea; mas cuando se vuelve lúdica te evoca a la niña que aún por dentro guarda y que es capaz de romperte los tímpanos con su agudeza o sacarte una sonrisa con un mero comentario, haciendo música con cada palabra.

El gusto y el tacto vienen de la mano en lo que a mi respecta. ¿A qué sabe una persona? Es difícil de explicar. A nubes, diría yo, azucarada y etérea. Su piel se asemeja a esas mantas finas de algodón que todo el mundo guarda en el armario que a pesar de su ligereza, abrigan casi tanto como un nórdico. El roce de mis dedos con su dermis sólo es equiparable a la perfección y unidad de la sinapsis eléctrica, es realmente el contacto de mis manos con su figura lo que dispara todas las alarmas y me transforma en un caballo desbocado que se muere de ganas de salir de la cuadra en la que se encuentra encerrado. Se convierte en una necesidad el tocarla, el aire que respiramos o el agua que absorbe una planta se convierten en necesidades prescindibles y secundarias al lado de esa adicción a la que me veo sometido sin apenas buscarlo, pues me comporta la misma sensación que cuando coges sol el primer día de verano: tranquilidad y júbilo en su forma más pura.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Quién sabe si es bueno o malo?

"El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y otra vez tuvo razón, porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido."

miércoles, 18 de abril de 2012

"Si una persona me aporta todo lo que puedo necesitar, por qué voy a impedir que esa persona obtenga lo que necesite de otros lados"
-Un dinosaurio

miércoles, 11 de abril de 2012

NKB

Llega la noche y te recuestas en tu cama, colocándote en posición fetal y conteniendo una lágrima sin saber porqué. La habitación está cubierta por un manto de oscuridad que no ayuda. Te lamentas de tu situación actual, crees que no la mereces y que podría ser mejorable... o peor, que mejorará sí o sí.
Te quejas por cada cosa que sucede. Porque lo quieres todo, porque siempre te has creído que has dado el mundo por personas que te importan y que no lo han valorado lo suficiente... porque quieres algo más. Y más, y más. Y no entiendes al resto, pero tampoco lo aceptas. Aunque creas lo contrario.

Es injusto, te dices. No es lugar para mí, y mucho menos situación. No nos damos cuenta de que lo que va mal no es el resultado, sino el planteamiento. Hay que valorar lo que tenemos en el presente, lo que podemos tener y lo que ya no nos acompaña. Aceptemos que las cosas cambian. Y las personas más aún.

No te plantees morir de rodillas, pero no busques saltar a lo más alto cada segundo que pase de tu vida. Mantente constante. Fíjate metas reales, pequeñas alegrías y ve recolectando... al merme que dirían. Porque las cosas pueden ir a peor, y nunca nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos.


.. Porque jamás se sabe lo mejor que podrá pasar. Por eso, y porque no son horas de escribir libros de auto-ayuda, me enciendo el último y me voy a dormir. El insomnio ataca demasiado por las noches, y es difícil luchar solo. Bona nit.

miércoles, 4 de abril de 2012

Palpa tus barrotes

Dicen que en las horas más bajas de una persona se hallan las mejores reflexiones e historias de un escritor.

Sin embargo, esa sarta de palabras bonitas que adorno sobre el papel no desplegarán su magia hoy. Primero porque no tengo esa capacidad, y segundo porque aunque la tuviera no sería el momento.

Prefiero dejar a merced del lector la capacidad de imaginarse qué puede escribir un individuo cuando llega a lo más profundo del océano, cuando las olas no le dejan respirar y el abismo le arrastra al fondo de lo desconocido.
Cual obra de arte en blanco por la cual pagas por la imaginación del posible cuadro que el pseudo-pintor quiso expresar en él.

Es así, cuantas menos palabras mejor.

Hablemos de mi miedo a las alturas

No veas como duele ser un ser anónimo, un hombre de incógnito en esta vida. Pasar sin pena ni gloria cada día, ver como te destruyes e incluso ser consciente de ello... pero da igual, no moriré de viejo, eso lo sé desde hace muchísimo tiempo.
Mis objetivos inmediatos son dormirme, perderme en la inmensidad de la noche que se torna gran amiga, cómplice. Pues en esas horas más bajas es cuando realmente tu mente vuela, sale y siente fuera de sus límite corpóreos.

Pasan los días y decidí cambiar, no preocuparme por los demás en la medida de lo posible aún sabiendo que me es imposible andar sin usar ese cartucho de empatía que tengo guardado en el bolsillo. No sirvió de nada, obviamente todos los sentimientos se entrecruzan y uno no puede simplemente dejar de ser uno mismo. Por suerte para expresar una sensación así hay que sentir amor y respeto por la gente. No puedes admirar una flor sin ser consciente de por qué es bella, y fui consciente demasiadas veces, sin ver la parte marchita.

En la noche más negra vi una luz tenue que acompañaba mi pesada carga, un aura que invadía la tristura convirtiéndola en ánimos, la mejor ayuda que pueda necesitar una persona cuando has caído ladera abajo. Un salvavidas, un pilar... pero hay que aprender a no apoyarse en nada, porque luego se resquebrajan y vuelves a caer.

Y lo más estúpido de uno es que lo veía venir, vi las grietas y ni arreglé la columna ni me alejé. Era todo demasiado fluido como para reparar en cuidados. Te preocupas porque los cimientos estén bien, pero las flores requieren muchos cuidados. Ahora me veo soportando el doble de peso, por no ir con cuidado, porque uno siempre se deja llevar... Por eso callo, río y bebo.

domingo, 11 de marzo de 2012

Porcupine memories

Abrió los ojos. El cielo cargaba un color gris oscuro, deprimente, en dónde no se atisbaba a ver un rayo de sol pues la niebla lo cubría todo. Me dolía la cabeza horrores.
Alguien me ayudó a levantarme y me preguntó cómo estaba en una lengua que no reconocí como materna, mas aun así comprendía. No respondí. Mi mente daba vueltas intentando situarse, miré alrededor en busca de algo que pudiese ayudarme a ello.
Me encontraba en lo que parecía ser un puente, bastante largo diría yo, y de corte antiguo. A un lado, una noria color nieve con habitáculos que se asemejaban a las cápsulas propias de los fármacos; a otro, una torre se erguía majestuosa sobre el resto de la ciudad. Sabía la función de ese edificio, era la casita rural del politiqueo, donde decidían unos pocos qué hacer con muchos... pero no me salía el nombre por más que quisiera. Maldita memoria.
Me dirigí al borde del puente y me apoyé en la baranda, buscando reposo... intentando amueblar mi mente mientras la brisa del río agitaba mi pelo ya canoso -tan pronto...-. Lo que se asentaba debajo de mí no era agua, era otra cosa distinta pero no ese líquido transparente que da vida. Parecía más un potaje de berros.
Hurgué en mis bolsillos. Móvil a la izquierda, monedero a la derecha, llave y tarjetero atrás. Todo estaba en orden. Saqué el móvil -apenas tenía un 5% de batería- y vi una alarma nada más encender la pantalla. "Recuérdalo, no lo olvides" rezaba la nota. No sabía qué tenía que recordar, yo y mis manías de hacerme recordatorios abstractos.
Pasé a otra cosa y miré mi documentación. Al verme plasmado en un pedazo de plástico recordé que ni siquiera me acordaba de cómo me llamaba y se me hacía raro ver mi nombre -si es que realmente era ése-. Tenía una dirección, pero algo en mi fuero interno sabía que estaba lejos y que no era realmente el lugar donde residía ahora.

Entre tanta tarjeta encontré una foto. Era una mujer, muy hermosa he de decir. Por mera lógica me sabía poseedor de algún tipo de relación con ella, mas no conseguía saber si era amistosa, un romance o quizás simplemente mi hermana. Tenía el cabello oscuro con reflejos del color de una hoguera cuando se apaga, cuando apenas queda un resquicio de ascuas entre tanta madera quemada. Poseía un porte que intentaba aparentar seriedad mas se notaba su carácter alegre entre tanta expresión dura, pues su blanca tez la delataba. Le dio la vuelta a la foto, por detrás había algo escrito: 14-1. Le recordó enseguida al Sombrerero Loco, a los números que estaban escritos en su gorro, pero no coincidían. No sabía que podían significar esos dígitos, ni la relevancia que podían tener -aunque era de esperar que alguna tuviera-. Pero no me interesaba pensar más, bastante tenía con la jaqueca que aún andaba a sus anchas en mi mollera; así que coloqué la foto en el lugar en el que la encontré.
De repente, un hambre atroz se apoderó de mi estómago, que empezaba a gruñir. La bestia se estaba despertando. Tomé en mano la cartera y a medida que la abría mis ojos se salían de sus cuencas. Doscientas... libras. Eso me daba para algo más que una chocolatina. 

Un pensamiento se fue moldeando en mi dolorida cabeza. Libras, una noria enorme, gente de extraña indumentaria caminando por la urbe sin vacilación... Sabía dónde estaba, claro que lo sabía aunque no alcanzara a gesticular su nombre. La edad iba haciendo mella en mi cerebro, no alcanzaba la treintena de edad mas las conexiones que unían ambos hemisferios eran las de un anciano con alzheimer.
Salir, viajar, quería ir a Belfast, y con el dinero que tenía podría hacerlo; seguramente no estaría tan lejos. Era el momento adecuado. Miré un reloj informativo de la calle, de esos omnipresentes que nunca están cuando deben estarlo... pero esta vez no fue así, por suerte. Catorce de Enero, las seis y veintitrés. Si me daba prisa llegaría al aeropuerto y con suerte habría algún vuelo antes de que cerrara con el destino deseado.

Y así fue, me puse manos a la obra sin importarme nada más. Recogí mi boina grisácea a rayas del suelo y empecé a andar, con altas expectativas por ver tierras más verdes. Pero sin saber que la memoria, ese pequeño problema con el que había convivido toda mi vida y de vez en cuando me jugaba malas pasadas, había ido demasiado lejos esta vez... poniendo en peligro todo lo que había conseguido en este tiempo, haciendo que me apartara de todo cuanto amaba y por lo que luchaba. 
Mientras cogía el metro dirección Heathrow un recuerdo me rondaba. Me veía a mí en una playa de arena blanca, acompañado de una figura femenina que no tenía rostro. Deseaba verla, pero se desdibujaba en mi mente. Sólo alcanzaba a distinguir un vestido blanco y unos cabellos oscuros mientras se alejaba de mí.


jueves, 1 de marzo de 2012

"Para la nave que no tiene puerto de destino, cualquier viento es malo."

En descuidos, crearemos universos

"Elle" eran todas en general más cada una en particular, y hoy es así.

Apareció de la nada, y en un momento no tan bueno como pudiese desear. O eso pensaba yo en principio.
Te pasas la vida buscando un ideal de persona, algo efímero, algo que difícilmente encontrarás -por no decir que es un imposible-. Y cuando ya has aceptado eso, aparece; de golpe, sin esperártelo.
Mostró dos vertientes bien diferenciadas: Que sea tan similar a ti que de miedo, y que en aquellas cosas que difiere contigo, la hagan más increíble aún.


Es difícil pasarte hasta las 7 de la mañana hablando de todo y de nada con una persona, sin silencios incómodos ni disputas aireadas... sólo el fluir de una buena conversación, observando su ser en todo su esplendor, bajo la luz de una radio que desprende una luz azulada... gélida y cálida a la vez. La yuxtaposición del mal tiempo que hacía fuera de mí con la sensación del momento. La miraba, conectando con unos ojos que se tornan diamantes cuando te escrutan y me dominan... por eso me cuesta tanto mantener una mirada, mis luceros son foto-sensibles. Relamiéndome por tocar un cuello de terciopelo y unas orejas de goma que tienen más conexiones nerviosas que todo mi cerebro junto... Por palpar unos pequeños labios que me hacen desconectar cada vez que me besa, y ver esa sonrisa de Chessire, de carácter pícaro e inocente a la vez. Por recoger a un lado ese fleco que la traslada a una despedida de la película más romántica y empalagosa que te puedas imaginar, en cuya escena dicha fémina se torna dura sabiéndose sensible; viniéndome a la mente el final de Casablanca por poner un ejemplo. Tocar una espalda arqueada que despierta en mí los sentimientos más primitivos y salvajes... pero ese tema no se toca, que hay niños delante.
Creando en conjunto una magia indescriptible, la droga más pura habida en este mundo. Me obliga sin quererlo a convertir la máxima de "vivir el día a día" en un pilar que alcanza cotas insospechadas.

Es sabido por ambos que hay que poner en nuestras vidas más noches que días... y así lo hicimos. Nos preocupamos de pasarlo bien, única y exclusivamente de ello. Ambos teníamos problemas, algunos persisten... pero convivimos con ello e intentamos sino eliminarlos al menos paliarlos. Dicen que si la gesta es grande, la dicha es buena... Y por ello, lucho -luchamos- por algo que desconozco qué es... pero sé que lo necesito ahora mismo.
Porque nunca había visto tanta tensión antes de un beso... nunca había visto que se pudiera decir tanto sin decir nada. Sentimientos de un adolescente pegados con cinta adhesiva en un corazón podrido y desgastado cuyo único esfuerzo diario es latir una vez más. Por eso. Porque lo que necesito ahora es sentirme vivo, importándome poco la situación en la que me hallaré a finales de año... o dentro de una semana.

Desconozco el mañana, y miro al pasado con asombro. Fue asombroso la rapidez sucedida con todo, desde que te vi por primera vez (desde que puse cara a una máquina de coser), hasta que te llevé por vez primera a tu casa; pasando por aquellas largas conversaciones ocupándonos horas de estudio u horas de sueño, la primera vez que viste a Giotto, o cada vez que te has abierto la caja torácica a mí haciéndome el honor de tenerme como amigo tuyo sintiéndome afortunado por compartir tu verdad conmigo.

Lo importante era el momento. Eso dije hace mes y medio, y a día de hoy lo mantengo. Sólo busco conocerte, reiterarme cada día en que mereces la pena; más de lo que nunca me hubiese imaginado. En que cada vez que he corrido detrás tuyo a buscarte, he sabido que hay un buen motivo detrás.

No tenemos etiquetas ni quiero, honestamente; las relaciones humanas son tan extrañas... Bueno, a decir verdad tu a día de hoy, ya sí. Eres una Elle por estos lares. Eres una persona que pasa por la vida cambiándola de arriba a abajo, alguien en quien confiar y volcarme si me veo falto de fuerzas. Seguramente seas la persona que en menos tiempo, más brillo y luz me ha demostrado de todas las que conozco, has ido un paso más allá... Y aunque a veces me vengan los fantasmas, viéndome a mi mismo como un fármaco auto-medicado con fecha de caducidad, no me importa; sirvo para curar heridas y que me las curen también. Me has enseñado que además puedo ser un diamante en bruto... "en bruto".. es decir, todavía hay que pulirlo para que tenga valor... y eso me da fuerzas para levantarme, al menos hoy.


Ya hace algún tiempo salté y caí justo aquí.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Puerta 14

"Si te aman sin medida, en contra de tu voluntad, en contra de todo... al final te acaban aletargando".
- El Ebanista




Los aeropuertos son un nido de problemas. La gente busca marcharse de sí misma, dejando a un lado, en el control de seguridad, todos sus problemas... argumentando casi con total certeza exceso de equipaje. 
Esa mañana se levantó con esa sensación, con la expectación de escapar de esos obstáculos que tornaban su vida tan oscura y áspera esas semanas.
Miraba atrás, recordaba lo feliz que había sido... lo tenía todo, el pack completo -como quien dice-. Y, de la noche a la mañana, había decidido que eso no estaba hecho para él; que se había habituado a un desarrollo de situaciones en su vida cotidiana que si bien le otorgaban el júbilo de una vida plena, a él realmente no le llenaba... o quizás le completaba demasiado.
Necesitaba espacio para cultivar su libertad, su independencia, su libre albedrío... Como si hubiere que reservar el ventrículo derecho de su corazón, dando lo demás a sus seres queridos; buscando ser feliz en la medida justa para hacer felices a otros.

Por eso, esos días no son lo que se hubiesen denominado más deseables. Se encontraba a cientos (incluso miles) de kilómetros de su hogar, buscó desconectar y se excedió en su intento. Los problemas, cuando los vas guardando en un cajón al final acaban saliendo -incluso explotando- por falta de capacidad... Y así fue.
Se dio de bruces con la realidad, se dio cuenta de que no importa a donde huyas, tus fantasmas te seguirán; y para buscar su destino, para recuperar la alegría de vivir, hay que estar en paz con uno mismo y con los demás; no importa el modo de conseguirlo.
Durante tres semanas ha hecho cosas bien y cosas mal. Se ha esforzado por aguantar la presión, por solucionarlo todo, y a veces ha mandado todo a la mierda por estar al borde de la locura... Pero al final uno siempre encuentra su camino, aunque haya tenido que irse a tierras donde el fruto con el color más bonito del mundo sea una constante.

Hoy cogió el avión de vuelta. Miraba el horizonte y sólo veía tierra. No lograba averiguar cómo podía haber estado tanto tiempo sin ver el mar. Cinco días eran una eternidad. Y pensar que había estado medio año sin sentir el agua bajo sus pies le hacía sentir más miserable aún... o mejor dicho, más estúpido por no apreciar lo que le rodeaba en su justa medida.
De vuelta a casa apreciaba la infinidad del océano, esa falsa apariencia de tranquilidad con una superficie engañosamente plana cuando realmente es una aleatoriedad constante, un vaivén de mareas... una montaña rusa de agua.
Pensó en que él mismo era igual. Aunque desde fuera todo estuviera bien, nada estaba en su cauce; había que coger las riendas del caballo y dirigir su vida, paso a paso... notando (como siempre) su calzado en el barro haciendo huella.

Cada persona tiene su umbral de moralidad, su concepción del amor y su particular modo de ver las cosas.
Al volver, su único pensamiento era verla. No alcanzaba a entender por qué en tan poco tiempo le había cogido tanto cariño. Sentía que merecía la pena todo, que daba igual el futuro. Se lamentaba de que hubiere llegado todo en un momento tan difícil, pero quería continuar... arriesgarse.
No hacía ni un mes que había roto una relación de casi dos años. Todavía albergaba amor por esa persona, pero las cosas habían estallado y la compatibilidad antes presente se había quitado la máscara.
Buscaba una explicación en su mente, ¿cómo podía gustarle otra persona tan pronto? No tenía respeto por nada, o eso le dijo su ex... El no lo veía así.
Veía la falta de coherencia en todo, en lo extraño de la situación... pero a pesar de ello, no creía en su mal actuar. Si su cabeza lo veía así, si su corazón lo sentía así... no podía estar tan mal.
Sus palabras habían hecho mella en él... como siempre. Lo controló todo y no atendía a razones... cosa por otra parte comprensible -pensó él-, pero que no le daban derecho a dañarle, a ejecutar su falta de maldad de esa maldita forma.

El monstruo de la noche anterior había vuelto. Lo trajo en el bolsillo y viajaba con él en el avión... y todavía quedaban dos horas de vuelo.
La costa africana es preciosa, pensó. No quería seguir reflexionando sobre ello, pero el monstruo no paraba de arañarle el alma y sabía que no pararía hasta haberlo vomitado todo. Era una batalla que había que librar ahora, África no se movería de ahí.
Se sentía mal, el pecho le oprimía. Demasiados sentimientos encontrados para un corazón tan pequeño; le presionaba la caja torácica como queriendo escapar. Quería llegar a su hogar, ver a su hermano, abrazar a sus padres... ser otra vez un niño. El amor y sus vertientes no estaban hechos para él.

Se quitó la camisa. El sol le daba en la cara mientras escribía, y sentía muchísimo calor... Calor por primera vez en días...
Sin darse cuenta, miró a la chica que se encontraba delante suya. También escribía. Pensó en que quizás, al igual que él, sacaba sus problemas al papel. Si hubiera tenido esa certeza se hubiera sentido más humano, y no como un bicho raro que pensaba en una chica que había conocido desde hace tres semanas en lugar de en su anterior pareja. No se arrepentía de ello, pero las palabras que le habían escupido por teléfono le daban punzadas en su cabeza: "Si la gente viera lo que has hecho, no se lo creerían...". ¡Al carajo! No tenía la culpa de intentar rehacer su vida, de que le llamara la atención una persona de esa forma... Y se reiteraba en su cabeza que no había actuado mal.

Había sido una relación absorbente. No quería saber nada de esas cosas, pero no podía evitar encausar su destino.
Se lo había dicho a su ex, lo que sucedía... porque se suponía su confidente; y le juzgó por ello, inevitablemente... Siempre lo estropeaba todo, eso le decía a la mínima. No le importaba la gente, pues creía en sí mismo. No le importaba lo inverosímil de la situación, lo mal que quedaba visto desde fuera; porque su ruptura y esta nueva historia eran mundos separados. No tenían relación una cosa con la otra.

Le importaba todavía, era inevitable. Había sido su amor, su amiga, su confidente, su futuro en pretérito perfecto simple... Y no quería perder a una de las personas más importantes que había pasado por delante suya. Era egoísta decirlo, pero así era. "Ni contigo, ni sin ti", rezaba la canción de la Fuga, pero lo mío no era tan capricho como pudiese aparentar... era preocupación por alguien a quien le tienes cariño y estimas. Y aunque tuviésemos puntos de vista diferentes, aunque desaprobara mi comportamiento; la aprecio como lo que fue, aunque tuviese que mirar también un poco por mí... aunque quizás lo hiciera demasiado por mí.

No quiero dejar de vivir mi vida por una reminiscencia, no quiero dejar de lado oportunidades que veo como únicas e irrepetibles. Quiero mirar al sol y sonreír, levantarme por la mañana con la fuerza para enfrentarme a los problemas del día a día... Mirarme las manos y saber que está en mi poder el continuar hacia delante con lo que llamamos vida.
Porque sino, dormiré. Cual zorro japonés que se lanza al mar, entregando su alma a la inmensidad del océano; pues es consciente de que volverá, y lo hará sin la retina de sus ojos quemada por el sol. Podrá ser libre sin estar cegado por la inmensidad y complejidad de este mundo.

Dicen que los escritores, cuanto más bajo han caído, mejores son; que en las horas más bajas es cuando uno mejor se expresa... Son como Alex Ubago, el día que se eche novia, se le acaba el chollo al hombre.

.. Yo creo que lo que sucede es que los sentimientos negativos son más fáciles de plasmar sobre el papel.

PD: Para los curiosos poco versos en La Fuga...

sábado, 25 de febrero de 2012

"Ebanista, acuérdate siempre de fabricar sillas para poder tomarnos un respiro mientras queramos andar por este sendero."
No hay de qué, ya tendrás tiempo de agradecérmelo.

El Monstruo de mi Armario

Hace tiempo solía pensar que era mejor persona que la mayoría. Era una misantropía ficticia por la cual mi supuesta incapacidad de hacerle daño a cualquier ser vivo, mi conciencia para con el mundo natural, y mis particulares puntos de vista respecto de la justicia, equidad o incluso moral me hacían merecedor de un nivel por encima.
Cuán equivocado estaba, y que poco noble por mi parte el tener ese pensamiento en la cabeza.


Acontecimientos recientes me han abierto los ojos: las cosas no son lo que eran y siempre aprendemos algo de nuestras vivencias. No es que haya dejado de ser yo o cambiado mi forma de ser, es que "ya no te veo con los mismos ojos"; y el espejo se oscurece y torna gris al observarme reflejado en él.
El comprobar que la esperanza puesta en la humanidad y el asco hacia la sociedad han desaparecido. El ver que formas parte de un grupo que no conocen la palabra dignidad u honor en su diccionario... de algo que odias.

He apartado las sábanas que me cubrían todo este tiempo, lo que separaba mi mundo del resto... y he visto -he sentido- que soy uno más.
No soy más que la esencia deshilachada de lo que en su día fui... Un abominable monstruo que se alimenta de la carroña sobrante de una vida que ensalzaba el realizar las cosas con corazón y buen hacer.
Anteriormente amaba la vida, el altruismo que se daba en mí y la fortuna de verlos en otros... pero ahora sólo siento ese devenir en las andaduras de una persona, esa conciencia de estar vivo.

Sin quererlo, estas semanas me he vuelto un ser vulnerable y enfermizo, una persona tan sumamente egoísta que ha dejado de lado todo para buscar su felicidad.
Es difícil darse cuenta de que uno ya no es el mismo, de que la locura se ha ido apoderando de ti, tergiversando todos esos cánones por los que luchabas. De que te has convertido en el lobo que devora el hombre; y solo hasta que ha consumido toda la carne y se relame royendo los huesos, no te das cuenta del mal que has hecho; tanto a ti mismo como a los demás.
No deseo nunca que nadie llegue a darse tanto asco como me he dado yo. El encontrarse de bruces contra una pared y otra más en un laberinto... y dejar de buscar la salida.

< No Regrets >

Prometí en su día no arrepentirme de nada, y sigo manteniéndome en mis treces; pero es una carga muy pesada, y que no se puede dejar en cualquier sitio.
No conozco realmente el sentimiento del deber; es decir, entiendo qué es correcto y qué no lo es... pero al no encontrar una razón coherente o un fundamento válido, me la invento inculcándomelo con un hierro incandescente. Por ello, sigo siendo un crío. Acepto las cosas como las veo, tengo mi concepción del bien y el mal; pero me imagino una película ficticia que lo argumente.
Mas cuando te saltas esa barrera, todo se vuelve tan efímero... ¿Qué esta bien y qué está mal? Ni lo sé, ni tengo un modo inmediato e infalible de saberlo... Sé que me he saltado mis reglas y he hecho la vista gorda; cual Gobierno ineficaz ha realizado medidas y leyes comodines para justificarme. Y ya basta.

Soy una persona más consciente. Crecí con el ideal de buscar mi felicidad activamente pero me olvidé o no quise ver el daño que realicé a mi entorno. Ahora intento enmendarlo, sabiéndome no merecedor de todos mis amigos y amigas; sabiéndome no merecedor de mi suerte.
Si hay algo que me define y lo hará siempre es la idiotez que siempre ha estado impregnada en mi cuerpo.

< Idiotheque >

Avanzo como individuo a cada paso, intento no arruinar mi vida y alcanzar mi summum. Con cada persona que entables contacto, se te transmite algo de ella... y con la Chica de las Vans Violetas aprendí que no me quería en mi justa medida así como que siempre iría un paso atrás respecto a los que me rodean.
Asimismo, con la de Aquellos Zapatos de Muñeca aprendí lo que es amar de verdad; y algo más importante y raro, que te amen tanto... que te amen de forma plena.
Y me duele no poder corresponderle ya; pero si bien la quería, no me sabía yo... y no quiero pasar por la vida siendo una voluntad anulada.

Sé que vivo en una prisión de barrotes de aire, y que el estar con una u otra persona no cambiará eso... pero me vi en la necesidad de un cambio. Por ello, lo siento. A todos, a mi mismo... por el mal causado. Sé que no servirá de nada y que el pasado no cambiará; pero no lo hice con la voluntad de dañar a nadie.

"El distrito duerme solo esta noche".

No soy más que un mero visitante aquí, en esta ciudad, en este país, en este planeta... Pero daré lo mejor de mí. Por intentar salvar el mundo y capturar un único pokemon... aunque no sepa si me corresponderá con su cariño; aunque todavía no sepa del todo quién es.
Seguiré luchando por vivir, por ver la perfección convertida en forma de vida, aunque sea desde lejos. Por cada individuo que se cruce en mi camino, continuaré.

Keep Going

viernes, 27 de enero de 2012

"El otro anillo que llevaba era el que me habia regalado el dia que me quiso al maximo. Sé que es dificil de creer que yo sepa cuál fue el dia exacto que me quiso hasta el nivel más alto.
Pero os juro que cuando se acaba una relación, puedes llegar a saber cuál fue ese día. Lo notas... Lo presientes..."

sábado, 21 de enero de 2012

Historia de una H que no quería ser muda

Pasamos por la vida contando miles de pequeñas historias en aras de una muerte que se nos torna inevitable, en busca de no decaer en el último aliento de nuestra vida en la soledad más profunda y negra... sin darnos cuenta que todos acabaremos solos, no importa lo que hagamos ni lo que luchemos... contra el devenir del tiempo no existe ningún método infalible.

Pero en esas pequeñas historias que vivimos, en las mismas es donde transcurre nuestras auténticas muertes y nuestros renacimientos... es por lo que nos levantamos cada mañana y por lo que aprendemos a soportar el dolor de vagar por un mundo falto de color.

¿No lo ves? Se acabaron las doctrinas.

No me hace gracia hacer ese tipo de cambios... ese proceso de terminar una historia y dejar el libro abierto suele tornarse doloroso sin querer, extremadamente largo y agónico. Y yo no quiero eso, no es justo.
A veces es necesario mirar atrás, mirarse a uno mismo y ver las cosas desde fuera, no desde una vidriera color rosa. Las cosas a veces no funcionan, los engranajes se van oxidando y por hacer remiendos acaban rompiéndose de sopetón... y eso tampoco es justo. No busco hacer daño a mi entorno, a personas especiales para mí y que quiero; pero no puedo desvivirme por todo el mundo sin mirar por mí.
Porque a veces cedemos tanto en nuestro afán de hacer feliz a los nuestros que no vemos el daño que nos hacemos, no vemos que nuestras alas se van pudriendo por permanecer en esa jaula de intangibles barrotes; y cuando un día decidimos echar a volar, vemos con asombro que lo que tomábamos como nuestra mejor arma para escapar de este asqueroso mundo se han tornado un mero despojo de huesos con carroña colgando de los mismos.

Por eso, a día de hoy, sólo deambulo. Carezco ya de alas. Giotto me miraría mal por ello, pero realmente lo siento así. Decidí poner fin a esa necrosis a la que yo mismo me sometía, porque sólo yo tengo la culpa de ello; y arrastré a un ser querido conmigo sin quererlo.

De verdad lo siento. Prefiero que me destrocen mis sentimientos 10.000 veces antes de hacerlo yo una sola vez, pero tomé una decisión. Hice mi jugada, arriesgué todo y heme aquí... preguntándome si hice lo correcto, y si lo que hice lo realicé de forma correcta. El tiempo lo dirá, pero no podré arrepentirme de ello. Hay que evolucionar y aceptar las consecuencias de los actos de uno mismo, volver a levantarse... y eso es lo que intento sobreviviendo día tras día, buscando la razón de andar por estos lares; destrozándome la vida a cada paso. No sé ya si existe la afinidad entre dos personas, no sé si el amor será eterno... sé que hay que creer en él pase lo que pase, y nunca dejar que el corazón apriete de tanto amor... que todo va a su justa medida y a su debido tiempo.
Y siento lo que hice, pero volvería a hacerlo; sabiéndome no merecedor de ti y lo vivido, y consolidándome definitivamente como una persona no tan buena como pudiese querer. Pero ya no busco caer bien a nadie, no busco aparentar ante nada... Sólo ser feliz.

Por ello, romperé mis pulmones a cada bocanada de humo que exhale, crujirán mis huesos con cada paso, soltaré lágrimas con cada pestañeo de incredulidad o impotencia, susurraré cariño por mi boca cada vez que me sea necesario... Y me desgarraré el alma cada noche, mirando el pasado y enfrentándome al frío de la mañana. Porque las 8 de la mañana nunca será buena hora para irse a dormir, y menos con el gélido aliento de la sinrazón cubriéndote la piel y arañándote tu interior buscando un atisbo de esperanza.



..

Lo siento.