jueves, 24 de junio de 2010

Hoy

Demasiadas horas de estudio a mis espaldas. Mi cabeza se asemeja a una canción de Mars Volta: esotérica y abstracta hasta que duele. La gripe y los treinta grados de calor tampoco colaboran a hacer más llevadero este mes de estudio que queda.

Por eso mi mente se ha puesto a divagar, pensando en todos esos pequeños cambios que después de entrar en la universidad han pasado. Cosas buenas y malas, como en todos lados y en cualquier tiempo de tu vida. Pero quizás por las expectativas que le damos a esa nueva etapa, merezca mención hablar de ello.
De ahí que crea fervientemente que ya es hora de hacer balance sobre esas cosas que han sucedido y que me han llevado que a falta de tres semanas para acabar mi segundo año estudiando derecho, pueda decir que me agrada como se han tornado las cosas.

Del curso pasado no sabría que decir. Expectación sería la palabra que lo definiera bien. Me gustó que hubiera menos bobería que en los centros escolares, la verdad. El hecho de ser la Licenciatura de Derecho y sus 180 personas ayudaba, pero realmente me agradó que cada cual fuera a lo suyo. Lástima por los consecuentes distanciamientos de amistades importantes, aunque sirviera para darte cuenta de quién realmente estará ahí el día de mañana.

Pero esa no es la cuestión. La temática va hoy de segundo de derecho.

La estupidez que trajo consigo la asignatura de Derecho Matrimonial -así como el encargado de impartirla-, y la incompetencia de otros departamentos con profesores que se largan a mitad de curso, dejando materia pendiente. Otros que imparten asiganturas de las que yo, sin tener idea, puedo decir sin miedo a equivocarme que lo enseñado es erróneo, pues toca la moral. Clases magistrales en las que el alumnado no tiene ni voz ni voto, con temario que no sigue el programa y del que se tiene desconocimiento de dónde sacarlo... todo, vamos. Después nos quejamos si a los licenciados por mi universidad no nos contratan. ¡Lógico, joder!

Además, el comprobar que efectivamente, en la universidad también hay mucho conocido interesado que solo busca la competencia desleal para aprobar una carrera de la forma más sencilla posible. El poco incentivo a realizar derecho, que de por sí -para mí- tiene un gran interés, y lo extinguen de mala manera. La incompetencia gubernamental, no solo a nivel estatal sino a nivel autonómico, para repartir el dinero de las becas. Sucesos fortuitos y/o casuísticos en general, vamos...

Todos estos hechos provocaron en su día que me planteara cambiar de aires. De forma seria, además. Estaba todo planeado. Las convalidaciones a la orden del día. El destino, la universidad, los costes, las posibles residencias, la compañía, la distancia hasta la facultad... todo.
Sólo quedaba ultimar detalles: qué asignaturas serían las que cursaría, qué piso sería el elegido, si en Madrid cogería una guagua o un tren para llegar a la localidad universitaria, el día para hacer el traslado de expediente y la matrícula... actos insignificantes para algo de tal magnitud...

Pero la vida es un devenir de situaciones... casualidades. Muchas, unas tras otras. Se suceden a la vez o de forma consecutiva... "Podría unir mi vida uniendo casualidades". Y a mí me llegaron en un momento crítico. Dos, concretamente; una buena y otra mala.

La crisis económica es una realidad que se me tornaba "lejana"... no me afectaba directamente, mas sí a aquellos que hacen posible que yo estudie lo que quiero en la actualidad. Las dificultades están para superarlas, incluso las de índole monetaria. Y en mi mano está el poder colaborar dejando pasar Salamanca. Junio, el mes en el que se decidía todo, está por finalizar; y el dinero destinado a la universidad irá a parar a las arcas del Estado por su incompetencia... por hacer tan difícil, no a mí, no a mi familia -que también-, sino a todos los españoles en general, el sobrevivir día a día, mes a mes. Por esa nefasta gestión de una recesión que se veía venir desde lejos... 20 años de vida con bonanzas económicas tenían que pasar factura.

Por otro lado, un ángel caído del cielo. Tiene alas, créedme cuando os lo digo, aunque no se las podais ver... Un encuentro meramente casual que ha desembocado en una alegría desmesurada en apenas dos semanas, en una complicidad extrema. Una mente maravillosa y un corazón extremadamente noble han hecho tambalear mis cimientos... He aprendido mucho estos días, mas algo en especial: La vida, compartida, es más. Este ideal ha reescrito la máxima promulgada una vez en otra entrada de este blog denominada Cadenas, que hacía apología de la soledad.
Ella. Pocos días quizás para decir con certeza que vas a cambiar un futuro por alguien... pero dos semanas me dan para decir que, a día de hoy, soy feliz; y que me estoy volviendo adicto a unos ojos verdes... unos ojos -una persona- que realmente merecen la pena. Merecen la pena que me quede.

Hoy se hace oficial. Os jodéis porque me quedo en Tenerife.



Hope, Peace & Soul.

domingo, 20 de junio de 2010

Cuchara grande y cuchara chica.



La amistad, en sí misma, es mutua... ahora que el grado de correspondencia tenga que ser proporcional, es del todo una falacia.

El ebanista

Contundentes palabras, ¿verdad? Lo explicaré.

Pensad en vuestro concepto de amistad. Pensad en algun amigo o amiga en particular. Visualizadlo. Pensad en las cosas que ha realizado dicho sujeto por ti, y después a la inversa. ¿Bien? Normalmente, salvo casos excepcionales -como yo, que pecamos de "dejados de la vida"-, las personas, por mero egoísmo, tendemos a pensar que siempre hemos hecho más nosotros por nuestras amistades, que al revés... o simple y llanamente que hemos llevado a cabo actos de más valor. No me pegueis... eso he visto desde mi experiencia.

Bien, no voy a entrar a discutir si sois más o menos merecedores de según qué amistad... Sólo quiero compartir hoy mi punto de vista. Si bien es cierto que una amistad se trata de dar y recibir -sin dobles sentidos-, considero que estas dos realidades deben ir separadas en habitaciones distintas. Pero porque al fin y al cabo, si centramos una amistad en dar tanto o más de lo que recibimos, o exigir que recibamos tanto como damos, se convertirá en una mera competición o acto formal que nos impedirá enriquecernos con dicha amistad y disfrutarla de forma óptima.

Simplemente habrá de valorarse si lo que damos y recibimos merece la pena sin importar el cómo y el cuánto... pero sí el cuándo; porque un verdadero amigo, si se le llama, estará ahí en los momentos de más necesidad. Es el hecho de saber que puede contar con uno en caso de urgencia... ya sea para hablar, reír, consolar, beber, pedir favores, dar las gracias... o matar a alguien -ya puestos-.

Por eso, dejando de lado los motivos -enormemente tristes, o tristemente enormes- que me han llevado a escribir esta entrada y reafirmarme sobre lo que es para mi la amistad, tengo que agradecer a esa panda de idiotas que caminan a mi lado en la actualidad... [[ http://www.youtube.com/watch?v=HxzexUXwRdo ]] Simplemente, gracias. xD

PD: El video, por la mala calidad tanto de imagen y sonido, no lo puse directamente, sino el link.


Hope, Peace & Soul

viernes, 18 de junio de 2010

Never knows best

"La vida da mil vueltas y cada día nos sorprende con algo nuevo... ¿no crees? =)"

Lo creo. Hoy sí. Es increíble como un día puedes estar a 10 metros bajo el suelo y al día siguiente estar en la cima del Olimpo. Vivo esperando la casualidad de mi vida, la más grande... y creo haberla encontrado. La espera ha merecido la pena.

Café. Medicina. Regaliz. Ojos verdes. Miradas. Estudio. The Girl. Examenes. Sonrisas. Tea. Diálogos. Conexión. Audacia. Altruismo. Camisas naranjas. Empatía. =). Ascos de vida. Libertad. Anhelos. Viajes. Formas únicas de vivir. ^_^. Sueños. City & Colour. Restaurantes chinos. Alaska. Tranvías perdidos... Felicidad.

La perfección caída del cielo en forma de ojos verdes. No sabría describir lo sucedido aquella semana... increíble, inverosímil, mágico... a saber. Sólo sé que me alegro de haber estado encerrado en aquella biblioteca durante tantos días. Me alegra que nos presentaran. Les estaré eternamente agradecidos a todos esos intermediarios que han hecho posible lo que ahora estoy viviendo. Ha merecido la pena quedarse hasta las 4 de la madrugada todas esas noches contigo. Horas de sueño perdidas han hecho que conociera a una persona maravillosa.

Imagínate una persona que tenga por bandera la solidaridad y el altruismo. Que se preocupe de forma desmesurada por los de su alrededor, porque estén bien. Que exalte el culto a la vida. Y que busque pasar por la vida de forma única y diferente... disfrutando de cada instante. Imagínate una forma de pensar especial, con sus pilares bien asentados, sosteniendo unos ideales inamovibles. Imagínate un espíritu luchador y altivo. Imaginatela...



Hope, Peace & Soul

jueves, 3 de junio de 2010

Middleman

Seamos hoy toscos. Clasifiquemos a las personas, juzguemoslas. Juguemos a ser dios, o al menos Varela.

Una vez me dijeron que no tenía lo que hay que tener para conectar con las personas... que me faltaba empatía. Lo triste, es que sin pensarlo me lo creí, y lo acepté como una verdad intrínseca en mí. Realmente no ha sido hoy cuando me he dado cuenta de lo equivocada que estaba dicha persona. Soy justo lo contrario.

Es por eso que, al pasar el tiempo, me di cuenta de un gran don que he forjado a lo largo de los años... y me permito el lujo de presumir de ello, a disgusto de más de alguno. Tengo una increíble capacidad para escuchar a la gente; de dar consejos no sabría decir, pero sí que sé aguantar toda la basura que quiera sacarse alguien afuera. Sentirse más liviano.
Creo que siempre lo he hecho con un cierto nivel de altruismo y filantropía. Nunca he esperado nada a cambio. Simplemente encuentro gratificante ayudar, sin que haya que corresponderme. Sólo te pido que me dejes respirar entre conversación y conversación, no es fácil llevar el peso de más de una persona encima.

Ahora bien, tolero que se me use de saco de boxeo, que se me haga cargar con los problemas y preocupaciones... pero siempre tomándome como un mero instrumento, un oyente neutral, un punto de inflexión en tu ataque de histeria. No busques mi ayuda ni mi compasión si soy el objeto de tu ira; es más, que sin serlo, sea yo el que pague por ello. Una vez lo admito -todos tienen un mal día-, dos no. No esperes que vuelva a buscarte para ver si tu situación ha mejorado. Ni lo sueñes. Si alguien me falla de una manera tan estrepitosa como es en este ámbito, en este campo; que no espere que le tienda la mano, pues yo también se morder. Búscame y llámame, pero no esperes indiferencia.

Por eso hoy, decido reducir mis dosis de confidente. Tendré una buena opinión de ti hasta que me demuestres lo contrario. Hasta el día en que te ofrezca ayuda y me escupas.

Escúpeme. Hazme ese favor. Si me consideras un conocido, si solo soy una persona a la que contarle tus problemas, hazlo y quítame el peso de llevar otra alma encima mía. No te odiaré tanto a como a mí, por haber pensado que eres una persona merecedora de mi consejo o mi hombro. No hablemos ya de mi estima o aprecio.

Hoy soy más humano. Hoy, permítanme no preocuparme de nadie.... pero es que me tengo abandonado. No sé como es posible que me asalten tintes de misantropía y filantropía tantas veces en un solo día. Odio pensar que las personas merecen la pena y darme de bruces siempre con lo contrario.

Creo que me retracto, no podemos clasificar a todo el género humano. Sería perder la esperanza en algo demasiado esencial en nuestra especie: las relaciones. Gracias Mrs. Braut, por hacérmelo ver.




Hope, Peace & Soul