Dicen que en las horas más bajas de una persona se hallan las mejores reflexiones e historias de un escritor.
Sin embargo, esa sarta de palabras bonitas que adorno sobre el papel no desplegarán su magia hoy. Primero porque no tengo esa capacidad, y segundo porque aunque la tuviera no sería el momento.
Prefiero dejar a merced del lector la capacidad de imaginarse qué puede escribir un individuo cuando llega a lo más profundo del océano, cuando las olas no le dejan respirar y el abismo le arrastra al fondo de lo desconocido.
Cual obra de arte en blanco por la cual pagas por la imaginación del posible cuadro que el pseudo-pintor quiso expresar en él.
Es así, cuantas menos palabras mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario