miércoles, 18 de abril de 2012

"Si una persona me aporta todo lo que puedo necesitar, por qué voy a impedir que esa persona obtenga lo que necesite de otros lados"
-Un dinosaurio

miércoles, 11 de abril de 2012

NKB

Llega la noche y te recuestas en tu cama, colocándote en posición fetal y conteniendo una lágrima sin saber porqué. La habitación está cubierta por un manto de oscuridad que no ayuda. Te lamentas de tu situación actual, crees que no la mereces y que podría ser mejorable... o peor, que mejorará sí o sí.
Te quejas por cada cosa que sucede. Porque lo quieres todo, porque siempre te has creído que has dado el mundo por personas que te importan y que no lo han valorado lo suficiente... porque quieres algo más. Y más, y más. Y no entiendes al resto, pero tampoco lo aceptas. Aunque creas lo contrario.

Es injusto, te dices. No es lugar para mí, y mucho menos situación. No nos damos cuenta de que lo que va mal no es el resultado, sino el planteamiento. Hay que valorar lo que tenemos en el presente, lo que podemos tener y lo que ya no nos acompaña. Aceptemos que las cosas cambian. Y las personas más aún.

No te plantees morir de rodillas, pero no busques saltar a lo más alto cada segundo que pase de tu vida. Mantente constante. Fíjate metas reales, pequeñas alegrías y ve recolectando... al merme que dirían. Porque las cosas pueden ir a peor, y nunca nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos.


.. Porque jamás se sabe lo mejor que podrá pasar. Por eso, y porque no son horas de escribir libros de auto-ayuda, me enciendo el último y me voy a dormir. El insomnio ataca demasiado por las noches, y es difícil luchar solo. Bona nit.

miércoles, 4 de abril de 2012

Palpa tus barrotes

Dicen que en las horas más bajas de una persona se hallan las mejores reflexiones e historias de un escritor.

Sin embargo, esa sarta de palabras bonitas que adorno sobre el papel no desplegarán su magia hoy. Primero porque no tengo esa capacidad, y segundo porque aunque la tuviera no sería el momento.

Prefiero dejar a merced del lector la capacidad de imaginarse qué puede escribir un individuo cuando llega a lo más profundo del océano, cuando las olas no le dejan respirar y el abismo le arrastra al fondo de lo desconocido.
Cual obra de arte en blanco por la cual pagas por la imaginación del posible cuadro que el pseudo-pintor quiso expresar en él.

Es así, cuantas menos palabras mejor.

Hablemos de mi miedo a las alturas

No veas como duele ser un ser anónimo, un hombre de incógnito en esta vida. Pasar sin pena ni gloria cada día, ver como te destruyes e incluso ser consciente de ello... pero da igual, no moriré de viejo, eso lo sé desde hace muchísimo tiempo.
Mis objetivos inmediatos son dormirme, perderme en la inmensidad de la noche que se torna gran amiga, cómplice. Pues en esas horas más bajas es cuando realmente tu mente vuela, sale y siente fuera de sus límite corpóreos.

Pasan los días y decidí cambiar, no preocuparme por los demás en la medida de lo posible aún sabiendo que me es imposible andar sin usar ese cartucho de empatía que tengo guardado en el bolsillo. No sirvió de nada, obviamente todos los sentimientos se entrecruzan y uno no puede simplemente dejar de ser uno mismo. Por suerte para expresar una sensación así hay que sentir amor y respeto por la gente. No puedes admirar una flor sin ser consciente de por qué es bella, y fui consciente demasiadas veces, sin ver la parte marchita.

En la noche más negra vi una luz tenue que acompañaba mi pesada carga, un aura que invadía la tristura convirtiéndola en ánimos, la mejor ayuda que pueda necesitar una persona cuando has caído ladera abajo. Un salvavidas, un pilar... pero hay que aprender a no apoyarse en nada, porque luego se resquebrajan y vuelves a caer.

Y lo más estúpido de uno es que lo veía venir, vi las grietas y ni arreglé la columna ni me alejé. Era todo demasiado fluido como para reparar en cuidados. Te preocupas porque los cimientos estén bien, pero las flores requieren muchos cuidados. Ahora me veo soportando el doble de peso, por no ir con cuidado, porque uno siempre se deja llevar... Por eso callo, río y bebo.