La misantropía ataca de nuevo: No me fío ni de mi sombra, y se que me estoy convirtiendo en mono-tema. Digamos que doy el "beneficio" (¡jé!) de la duda a todo a día de hoy. Es fácil creer en algo: un dios, una ideología, una forma de vivir... pero otra cosa es el camino de llevarla cabo. De que lo sientas en cada arteria de tu cuerpo.
Todos a lo largo de nuestra vida recibimos palos y nos levantamos. La próxima vez que alcen un bate de béisbol nos agazaparemos por si acaso, como queriendo prevenir o paliar el daño que se nos viene encima; sin saber que ese dolor no se va a mitigar o reducir por el mero hecho de anticiparnos.
Caeremos muchas más veces, tropezaremos con la misma piedra otras tantas más (y lo que es peor, aún sabiéndolo y viéndolo venir)... pero eso no nos hará más débiles o menos merecedores del sumun; al contrario, nos hará más humanos, nos posicionará por encima de otros por ir con la cara por delante. Porque lo que sentimos y hacemos es auténtico, sin impurezas, sin medias-verdades... es cristalino como el agua. "Tropezad mortales, pues hoy no aprenderéis a evitar que otros os hagan daño. No aprenderéis a morir a manos de otros y aceptarlo, mas si a desconfiar de todo aquel que no se muestre completamente como es. Al menos, cuando sólo os quede el alma por perder, sabréis lo que realmente importa: vos y vuestra felicidad".
Hope, peace & soul, o eso decían... :_____)
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