Hace tiempo que no escribo de verdad por estos lares, últimamente prefiero escribir más para mi mismo, sobre mis pensamientos más oscuros... pero hoy, no.
Esta tarde, hablando con mi compañera de piso sobre lo cara que es la vida y de cómo cuando peor estás económicamente es cuando más problemas te surgen, solté una de mis perlas autodestructivas: "La vida es una mierda, no merece la pena estar aquí... si estuviésemos muertos nos ahorraríamos muchísimos problemas.". En seguida me miró con los ojos desorbitados, preguntándome cómo podía decir eso, que si la vida es muy bonita, argumentándolo igual que la mayoría de la gente que conozco... hasta un punto.
La interrumpí, le especifiqué mi manera de ver la vida (no vaya a ser que el Ebanista se quede sin expresar su opinión en algo, faltaría más). Vivir es un arma de doble filo, hemos de sentirnos afortunados por estar aquí en lugar de nunca haber sido concebidos, hemos de ver el lado positivo y todo eso... ¿pero hasta qué punto? Quiero decir y hablando desde mi experiencia personal: Soy un chico de 22 años, semi-independizado (no podría llamar independencia al hecho de saber que tus progenitores estarán ahí para ayudarte aunque te mantengas solo y por tu cuenta, no me sentiría bien conmigo mismo), tengo un trabajo pésimo en el que desgraciadamente, sí, me juego el pellejo cada día y lo "único" que me da realmente de reconfortante es ese sentimiento de libertad que siempre he anhelado (de ahí el entre-comillado, valoro mucho ese sentimiento), agradezco poder seguir estudiando sabiendo que no me queda nada para terminar esta carrera, y hago mi vida día a día; viviendo por y para la gente a la que le tengo cariño e intentando levantarme cada mañana con una sonrisa... Y ya.
Me explico: como he dicho, me gusta mi trabajo pero no me haré rico ni envejeceré de ello; me encanta cada día más mi carrera, pero veo tan feo el futuro de este país que sé que lo que voy a obtener y nada serán lo mismo; y la gente va y viene, y cada vez que me arraigo a una persona, decepciona o desaparece...
Es aquí a dónde quería llegar y tanta dificultad me ha costado (ando desentrenado con la "pluma"). Hoy, habiendo llegado una hora antes al trabajo, mientras disfrutaba de un Marlboro, me acordé de la última vez que compré una caja de esas balas de petróleo marca ORO. La última vez fue con 16 ó 17 años, no más, eso seguro. Por aquel entonces me planteaba qué hacer con mi futuro. Si podrían pagarme una Escuela de Pilotos y cumplir mi sueño o tendría que pedirle la Licencia de Taxis a mi abuelo, que en paz descanse. No sé, hoy 5 años después, creyendo que había encaminado mi vida, lo vuelvo a poner en duda. El mundo va fatal, el ser humano se auto-destruye, y si extrapolamos esto a nivel nacional, España va a pique y yo, yo no quiero estar aquí cuando se hunda el barco.
Hace muchísimo tiempo escribí sobre las cadenas que se imponen las personas, esos lazos que los atan a personas, sentimientos, vivencias pasadas, lugares... y podría seguir. Me impuse que no quería ser así, quería imponer mi libertas ante cualquier cosa que se me pasara, y hoy día veo que no es así; que seguiría al Gato de Chessire mientras pregunto a dónde va mi camino, sabiendo que su respuesta será insulsa, pues "siempre llegarás a algun sitio si caminas lo suficiente". Me consume la noche y me guío por la Luna de aquí a un pasado reciente, y me alegro por ello; pero creo que ese puñal que me clavé a mi mismo para recordarme que no me encadenara sigue haciendo mella en mí... y no quiero.
Siempre he promulgado que la gente me defrauda, que he de desconfiar de todo el mundo pues al final tarde o temprano te acaban fallando y la realidad no es esa, sino una muy distinta: desconfío de mi persona, de mi mente, de los pensamientos que me asaltan cada noche. Soy un agujero negro que absorbe todo, lo bueno y lo malo y lo va destruyendo a su paso; no me considero merecedor de lo bueno que tengo, mas tampoco de lo malo. sólo quiero vivir y ser feliz, al lado de quien quiera o sólo.. ya eso no es cuestión mía decidirlo sino del tiempo que se torna lento. Mas si he de vivir sólo, sé dónde será. Sé dónde acabaré mis días, sea o no tal y como esperaba... sea con 30 años o muriendo de viejo por haber esquivado todos los males que asaltan a nuestra especie en la actualidad. Sé qué quiero ser feliz, mas ya no sé como.