jueves, 1 de marzo de 2012

En descuidos, crearemos universos

"Elle" eran todas en general más cada una en particular, y hoy es así.

Apareció de la nada, y en un momento no tan bueno como pudiese desear. O eso pensaba yo en principio.
Te pasas la vida buscando un ideal de persona, algo efímero, algo que difícilmente encontrarás -por no decir que es un imposible-. Y cuando ya has aceptado eso, aparece; de golpe, sin esperártelo.
Mostró dos vertientes bien diferenciadas: Que sea tan similar a ti que de miedo, y que en aquellas cosas que difiere contigo, la hagan más increíble aún.


Es difícil pasarte hasta las 7 de la mañana hablando de todo y de nada con una persona, sin silencios incómodos ni disputas aireadas... sólo el fluir de una buena conversación, observando su ser en todo su esplendor, bajo la luz de una radio que desprende una luz azulada... gélida y cálida a la vez. La yuxtaposición del mal tiempo que hacía fuera de mí con la sensación del momento. La miraba, conectando con unos ojos que se tornan diamantes cuando te escrutan y me dominan... por eso me cuesta tanto mantener una mirada, mis luceros son foto-sensibles. Relamiéndome por tocar un cuello de terciopelo y unas orejas de goma que tienen más conexiones nerviosas que todo mi cerebro junto... Por palpar unos pequeños labios que me hacen desconectar cada vez que me besa, y ver esa sonrisa de Chessire, de carácter pícaro e inocente a la vez. Por recoger a un lado ese fleco que la traslada a una despedida de la película más romántica y empalagosa que te puedas imaginar, en cuya escena dicha fémina se torna dura sabiéndose sensible; viniéndome a la mente el final de Casablanca por poner un ejemplo. Tocar una espalda arqueada que despierta en mí los sentimientos más primitivos y salvajes... pero ese tema no se toca, que hay niños delante.
Creando en conjunto una magia indescriptible, la droga más pura habida en este mundo. Me obliga sin quererlo a convertir la máxima de "vivir el día a día" en un pilar que alcanza cotas insospechadas.

Es sabido por ambos que hay que poner en nuestras vidas más noches que días... y así lo hicimos. Nos preocupamos de pasarlo bien, única y exclusivamente de ello. Ambos teníamos problemas, algunos persisten... pero convivimos con ello e intentamos sino eliminarlos al menos paliarlos. Dicen que si la gesta es grande, la dicha es buena... Y por ello, lucho -luchamos- por algo que desconozco qué es... pero sé que lo necesito ahora mismo.
Porque nunca había visto tanta tensión antes de un beso... nunca había visto que se pudiera decir tanto sin decir nada. Sentimientos de un adolescente pegados con cinta adhesiva en un corazón podrido y desgastado cuyo único esfuerzo diario es latir una vez más. Por eso. Porque lo que necesito ahora es sentirme vivo, importándome poco la situación en la que me hallaré a finales de año... o dentro de una semana.

Desconozco el mañana, y miro al pasado con asombro. Fue asombroso la rapidez sucedida con todo, desde que te vi por primera vez (desde que puse cara a una máquina de coser), hasta que te llevé por vez primera a tu casa; pasando por aquellas largas conversaciones ocupándonos horas de estudio u horas de sueño, la primera vez que viste a Giotto, o cada vez que te has abierto la caja torácica a mí haciéndome el honor de tenerme como amigo tuyo sintiéndome afortunado por compartir tu verdad conmigo.

Lo importante era el momento. Eso dije hace mes y medio, y a día de hoy lo mantengo. Sólo busco conocerte, reiterarme cada día en que mereces la pena; más de lo que nunca me hubiese imaginado. En que cada vez que he corrido detrás tuyo a buscarte, he sabido que hay un buen motivo detrás.

No tenemos etiquetas ni quiero, honestamente; las relaciones humanas son tan extrañas... Bueno, a decir verdad tu a día de hoy, ya sí. Eres una Elle por estos lares. Eres una persona que pasa por la vida cambiándola de arriba a abajo, alguien en quien confiar y volcarme si me veo falto de fuerzas. Seguramente seas la persona que en menos tiempo, más brillo y luz me ha demostrado de todas las que conozco, has ido un paso más allá... Y aunque a veces me vengan los fantasmas, viéndome a mi mismo como un fármaco auto-medicado con fecha de caducidad, no me importa; sirvo para curar heridas y que me las curen también. Me has enseñado que además puedo ser un diamante en bruto... "en bruto".. es decir, todavía hay que pulirlo para que tenga valor... y eso me da fuerzas para levantarme, al menos hoy.


Ya hace algún tiempo salté y caí justo aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario