¿Qué te sucede, amigo? No te siento.¿Dónde estaba ese corazón de madera del que tanto hablabas? ¿Qué fue de esa coraza de erizo que te cubría ante el más mínimo peligro? La verdad, no te reconozco.
Ebanista dices ser, trabajas la madera. ¡Já! Pasaste años creando un corazón de abedul, capa a capa. Ese material es duro, resistente... pero se pudre muy rápido si hay humedad. Tanto trabajo para nada.
Así te veo desde aquí, pequeño leñador de botas embarradas. Tu corazón se corroe, te invade la humanidad... te afectan todas esas cosas que desgastan a los corazones de carne. Como sigas así, te contagiarán su virus. Volverás a ser una persona, como el resto... ¿Es eso lo que quieres, quieres sufrir las inclemencias de una bomba de relojería con piernas? Sus alegrías, sí... pero también su vacío.
Sé que recuerdas ese limbo. Te fue difícil salir de ahí, caminar con pies de plomo hacia una forma de vivir que has creado libre de todo dolor, pequeñas dosis de felicidad en su justa medida. Pero mírate ahora, tus inseguridades te devoran por dentro, cual jauría de lobos hambrienta hace lo propio con el viajero perdido en la tundra {Once more into the fray..}. Sólo eres un individuo más, con sus defectos y virtudes... y sé que sólo soy una voz en -off en tu cabeza, pero yo de eso último no te veo mucho últimamente. Ya no destacas ni por tu forma de pensar.
No se te da bien aparentar dureza. Me gustaba más cuando tenías ese escudo y la gente, ingenua, se acercaba a ti creyéndose que podrían establecer contacto... topándose directamente con él, sin esperarlo de modo alguno... pero ya no está, lo derribaste... ¿Y para qué? Tus mayores defectos vuelven a salir a la luz esta noche, no puedes dormir una vez más. Permíteme reírme, pues el lobo no está soplando la casa; sino que está echando a suertes a que cerdito se comerá primero.
Tu sigue así, campeón. Esa inseguridad tuya a altas horas de la madrugada te hará muchísimo bien... Yo no soy quién para decirte nada, pero recuerda que la confianza es una escopeta que dispara a quema-ropa. Elige como quieres ser feliz, pero luego no vengas a llorar por las posibles consecuencias.
PD. Échate una capa de barniz, porque no te va a durar nada esa madera...