jueves, 24 de mayo de 2012

Be still

¿Qué te sucede, amigo? No te siento.¿Dónde estaba ese corazón de madera del que tanto hablabas? ¿Qué fue de esa coraza de erizo que te cubría ante el más mínimo peligro? La verdad, no te reconozco.
Ebanista dices ser, trabajas la madera. ¡Já! Pasaste años creando un corazón de abedul, capa a capa. Ese material es duro, resistente... pero se pudre muy rápido si hay humedad. Tanto trabajo para nada.

Así te veo desde aquí, pequeño leñador de botas embarradas. Tu corazón se corroe, te invade la humanidad... te afectan todas esas cosas que desgastan a los corazones de carne. Como sigas así, te contagiarán su virus. Volverás a ser una persona, como el resto... ¿Es eso lo que quieres, quieres sufrir las inclemencias de una bomba de relojería con piernas? Sus alegrías, sí... pero también su vacío.

Sé que recuerdas ese limbo. Te fue difícil salir de ahí, caminar con pies de plomo hacia una forma de vivir que has creado libre de todo dolor, pequeñas dosis de felicidad en su justa medida. Pero mírate ahora, tus inseguridades te devoran por dentro, cual jauría de lobos hambrienta hace lo propio con el viajero perdido en la tundra {Once more into the fray..}. Sólo eres un individuo más, con sus defectos y virtudes... y sé que sólo soy una voz en -off en tu cabeza, pero yo de eso último no te veo mucho últimamente. Ya no destacas ni por tu forma de pensar.

No se te da bien aparentar dureza. Me gustaba más cuando tenías ese escudo y la gente, ingenua, se acercaba a ti creyéndose que podrían establecer contacto... topándose directamente con él, sin esperarlo de modo alguno... pero ya no está, lo derribaste... ¿Y para qué? Tus mayores defectos vuelven a salir a la luz esta noche, no puedes dormir una vez más. Permíteme reírme, pues el lobo no está soplando la casa; sino que está echando a suertes a que cerdito se comerá primero.

Tu sigue así, campeón. Esa inseguridad tuya a altas horas de la madrugada te hará muchísimo bien... Yo no soy quién para decirte nada, pero recuerda que la confianza es una escopeta que dispara a quema-ropa. Elige como quieres ser feliz, pero luego no vengas a llorar por las posibles consecuencias.




PD. Échate una capa de barniz, porque no te va a durar nada esa madera...

jueves, 10 de mayo de 2012

Sobre sentidos no hay nada escrito

La visión quizás sea el que muchos consideren más importante -honestamente, para mí no-. La capacidad de absorber por nuestra órbitas todo lo que nos acontece es primordial para que nos desenvolvamos correctamente en nuestro día a día. ¿Pero, qué recibimos de otros, de nuestros semejantes? Cada persona aporta algo; y a mí, ella, me aporta belleza en el sentido más puro de la palabra, guarda un encanto en sí misma que se torna un imposible averiguar de buenas a primeras. El contacto de su mirada con la mía me paraliza, me absorben sus luceros oscuros... Pero como ya he dicho, no es el sentido más relevante, sino la  pieza que provoca que encajen y se complementen todos los demás.

El problema del olor de una persona hoy en día es que se ve anulado por el tabaco y la basura que conlleva, mas no sucede esto en este caso. Se distinguen perfectamente las diversas fragancias que pueden derivar de su olor. Los perfumes agradarán más o menos y podrás variarlo, pero al olor de una persona está ahí y no tiene porqué ser algo sucio ni mucho menos, y aunque en determinados sujetos obviamente cuanto más lejos mejor, esta problemática no se da en lo que nos acontece. Desprende un olor dulce pero abrupto. Te hechiza y devuelve a la realidad en milésimas de segundos. Te adormece en su aroma, a la par que provoca que la sangre fluya por tus venas; fruto de sus hormonas y su costumbre de jugar con mis instintos básicos... y es que nunca había tenido la necesidad de esnifar tanto a alguien.

Parémonos ahora en la melodía, y en como la percibimos. En como ese timbre puede alcanzar distintas frecuencias según el momento. Desglosa esa voz que cuando se torna seria, transmite la porte y elegancia adecuada para expresar con palabras medidas lo que desea; mas cuando se vuelve lúdica te evoca a la niña que aún por dentro guarda y que es capaz de romperte los tímpanos con su agudeza o sacarte una sonrisa con un mero comentario, haciendo música con cada palabra.

El gusto y el tacto vienen de la mano en lo que a mi respecta. ¿A qué sabe una persona? Es difícil de explicar. A nubes, diría yo, azucarada y etérea. Su piel se asemeja a esas mantas finas de algodón que todo el mundo guarda en el armario que a pesar de su ligereza, abrigan casi tanto como un nórdico. El roce de mis dedos con su dermis sólo es equiparable a la perfección y unidad de la sinapsis eléctrica, es realmente el contacto de mis manos con su figura lo que dispara todas las alarmas y me transforma en un caballo desbocado que se muere de ganas de salir de la cuadra en la que se encuentra encerrado. Se convierte en una necesidad el tocarla, el aire que respiramos o el agua que absorbe una planta se convierten en necesidades prescindibles y secundarias al lado de esa adicción a la que me veo sometido sin apenas buscarlo, pues me comporta la misma sensación que cuando coges sol el primer día de verano: tranquilidad y júbilo en su forma más pura.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Quién sabe si es bueno o malo?

"El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y otra vez tuvo razón, porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido."