Pasamos por la vida contando miles de pequeñas historias en aras de una muerte que se nos torna inevitable, en busca de no decaer en el último aliento de nuestra vida en la soledad más profunda y negra... sin darnos cuenta que todos acabaremos solos, no importa lo que hagamos ni lo que luchemos... contra el devenir del tiempo no existe ningún método infalible.
Pero en esas pequeñas historias que vivimos, en las mismas es donde transcurre nuestras auténticas muertes y nuestros renacimientos... es por lo que nos levantamos cada mañana y por lo que aprendemos a soportar el dolor de vagar por un mundo falto de color.
¿No lo ves? Se acabaron las doctrinas.
No me hace gracia hacer ese tipo de cambios... ese proceso de terminar una historia y dejar el libro abierto suele tornarse doloroso sin querer, extremadamente largo y agónico. Y yo no quiero eso, no es justo.
A veces es necesario mirar atrás, mirarse a uno mismo y ver las cosas desde fuera, no desde una vidriera color rosa. Las cosas a veces no funcionan, los engranajes se van oxidando y por hacer remiendos acaban rompiéndose de sopetón... y eso tampoco es justo. No busco hacer daño a mi entorno, a personas especiales para mí y que quiero; pero no puedo desvivirme por todo el mundo sin mirar por mí.
Porque a veces cedemos tanto en nuestro afán de hacer feliz a los nuestros que no vemos el daño que nos hacemos, no vemos que nuestras alas se van pudriendo por permanecer en esa jaula de intangibles barrotes; y cuando un día decidimos echar a volar, vemos con asombro que lo que tomábamos como nuestra mejor arma para escapar de este asqueroso mundo se han tornado un mero despojo de huesos con carroña colgando de los mismos.
Por eso, a día de hoy, sólo deambulo. Carezco ya de alas. Giotto me miraría mal por ello, pero realmente lo siento así. Decidí poner fin a esa necrosis a la que yo mismo me sometía, porque sólo yo tengo la culpa de ello; y arrastré a un ser querido conmigo sin quererlo.
De verdad lo siento. Prefiero que me destrocen mis sentimientos 10.000 veces antes de hacerlo yo una sola vez, pero tomé una decisión. Hice mi jugada, arriesgué todo y heme aquí... preguntándome si hice lo correcto, y si lo que hice lo realicé de forma correcta. El tiempo lo dirá, pero no podré arrepentirme de ello. Hay que evolucionar y aceptar las consecuencias de los actos de uno mismo, volver a levantarse... y eso es lo que intento sobreviviendo día tras día, buscando la razón de andar por estos lares; destrozándome la vida a cada paso. No sé ya si existe la afinidad entre dos personas, no sé si el amor será eterno... sé que hay que creer en él pase lo que pase, y nunca dejar que el corazón apriete de tanto amor... que todo va a su justa medida y a su debido tiempo.
Y siento lo que hice, pero volvería a hacerlo; sabiéndome no merecedor de ti y lo vivido, y consolidándome definitivamente como una persona no tan buena como pudiese querer. Pero ya no busco caer bien a nadie, no busco aparentar ante nada... Sólo ser feliz.
Por ello, romperé mis pulmones a cada bocanada de humo que exhale, crujirán mis huesos con cada paso, soltaré lágrimas con cada pestañeo de incredulidad o impotencia, susurraré cariño por mi boca cada vez que me sea necesario... Y me desgarraré el alma cada noche, mirando el pasado y enfrentándome al frío de la mañana. Porque las 8 de la mañana nunca será buena hora para irse a dormir, y menos con el gélido aliento de la sinrazón cubriéndote la piel y arañándote tu interior buscando un atisbo de esperanza.
..
Lo siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario