viernes, 16 de enero de 2015

It's raining cats and dogs

En todo este tiempo, la locura y apatía ha estado presente en el día a día. No ha habido mañana perezosa sin mirarnos a los ojos en aras de seguir nuestra siesta en el sillón. Tampoco la mañana ansiosa por salir al parque ha investigar o con ganas de jugar desde temprano. No ha habido salidas a altas horas de la noche, solos tu y yo, a observar la ciudad... a ver todo para nosotros solos sin preocuparnos de distracciones. No ha habido dias de playa cálidos donde tu, yo, y un Arenal vacío por ser lunes por la mañana era todo lo que había a un kilómetro a la redonda.
No ha habido riñas por desobedecer en la calle estando suelta ni mimos viendo una película. Ni ojos de cordero degollado a la hora de hacer la comida. Y eso me mata. Me mata no tenerla a mi lado. Me siento vacío y sin el pilar que ha sustentado mi vida en estos años.

El gran debate se abre al ver a una familia que la necesita tanto o más que uno mismo. Es una parte de mi que se guardan, o eso quiero creer. Me da reparo separarla de ellos puesto que mejor vida yo no le daré. Es mejor para todas las partes implicadas a pesar de quedarme yo sin ella.

Otro argumento de peso vendría con el clima, y es que... jode. No hay nada más que decir. Se entiende por qué aquí en invierno la gente hiberna y se refugia en sus casas. Pon como excepción que confirma la regla las fechas de Navidad y verás que la gente anda amuermada y tullida de frío, o andando ligero y tullidos de frío.
Por eso ella no aguantaría estos inviernos. He visto perros -no temblar, sino- "vibrar" de frío con unas caras de sufrimiento que se me parte el alma. No estoy dispuesto, de momento, a querer hacer que la negra pase por eso.  Aparte, la lluvia le "estorba".

He aquí pues uno de esas sombras que se levantan contigo cada mañana y que luchan para que no sonrías y/o intentes propiciar un buen día.

Bristol is different.

Faltan 4 días para hacer un mes en Bristol, y a riesgo de sonar a tópico parece que fue ayer. Por dónde empezar? Por el final.

Me hallo ahora mismo en una habitación de prestado. Me queda una semana aquí y no sabré dónde caerme muerto. Lo que pudiera parecer una locura, una preocupación ya se convierte en algo cotidiano. El título de la entrada lo expresa, y así lo afirmo. Un día estás en lo más alto, otro día en el mismísimo infierno. He pasado este mes deambulando de un lado a otro, durmiendo donde puedo, o donde me dejan. Desde el inicial hostel donde he encontrado las personas más variopintas que haya podido llegar a conocer, a compartir un estudio u que te subarrienden una habitación por semanas. No veo el momento de tener una cocina propia o un baño limpio "de verdad".

He estado comiendo precocinados, bocadillos y demás comida de dudoso beneficio sanitario (aunque más bien por comodidad y vagancia, he de reconocerlo), Quiero hacer unas lentejas, así de rápido lo resumo.