lunes, 17 de septiembre de 2012

Pink elephant



Como futuro intento de abogado, intento ver la equidad en las cosas. Como futuro picapleitos, intento analizar las cosas desde varios puntos de vista para que no me coja desprevenido cualquier acontecimiento inesperado. Como futuro tiburón social, prefiero morder antes que ser mordido; jugar con ventaja siempre que pueda... Desconfiar del mundo, pues nunca me ha dado la mano. Ni él, ni las personas que habitan en su seno.
Por ello, estoy echando un pulso con el destino. Yo me hago el imbécil y bonachón, y soy el perro más dócil, fiel y cariñoso que podrás tener como mascota; pero no olvido mis raíces de canis lupus. Sé morder. El mundo se habituará a esa forma, a un animal amaestrado para convivir para con los cánones de esta sociedad. Prometeré el oro y el moro sin temor a faltar a mi palabra; porque el día de mañana lo conseguiré, o el objetivo de mi promesa no era merecedor de tal privilegio.


Piensa en la situación como el tabaco. Sabes que es malo, que te destruirá por dentro, que sobre el papel te lo advierte pero no eres consciente de lo perjudicial para tu organismo. ¿Y una vez enganchado, lo dejarías? Te aseguro que no. Ya lo hice una vez y una parte de ti muere -aunque paradójicamente fueres a vivir más-. Es muy duro y de entrada no reconocerás el beneficio de quitártelo de encima. Así comparo yo este pelaje que cubre mis inviernos.
Porque en noches como esta en las que los engranajes de mi cabeza giran más rápido que cualquier viaje en el tiempo del Doctor, es donde veo claro que no soy yo el tabaco sino el fumador empedernido que se aferra al cigarrillo de despedida, a la última calada antes de que el sol salga e inunde todo de esa aparente luz y calma con la que engaña a las personas...

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