viernes, 7 de octubre de 2011

The fuck is that.

"You say that you love rain, but you open your umbrella when it rains.
You say that you love the sun, but you find a shadow spot when the sun shines.
You say that you love the wind, but you close your windows when wind blows.
This is why I am afraid, you say that you love me too.”

-Shakespeare

jueves, 6 de octubre de 2011

No sleep tonight...

De cómo la lejanía se tornaba difusa estando a sólo dos pasos.
De cómo los corazones que siguen latiendo son los que merecen la dicha, o eso decían.
De cómo podemos magnificar minucias sin quererlo, mas queriendo.
De cómo ver fantasmas bajo un manto de seguridad.
De cómo siempre nos queda la esperanza, más que sea un ápice, y eso nos hace seguir adelante.
De cómo el recuerdo nos derrama llantos de complicidad, porque no eramos más felices sino más inocentes.
De cómo vemos que el tiempo todo lo cambia y no siempre es a mal, pero nunca es del agrado de todos.
De cómo la irritabilidad está a la orden del día en todas las personas, porque nadie tiene siempre buenos días.

De cómo estas líneas, el que más el que menos, las conoce de primera mano. De como nos conforman como personas, mientras la vida juega a la aleatoriedad ordenada.



This is for the hearts still beatin'

You've been kicked out due your high ping.

Conexiones, conexiones everywhere.



Ya sea por el ordenador, por el móvil, o por datáfono. La cuestión es esa, ¿verdad? Estamos localizados permanentemente... y si no lo estamos, hay que preocuparse. El afán de organización y clasificación de la sociedad nos ha penalizado como individuos. Ya no somos personas, somos entes colectivos. Hombres singulares dentro de una comunidad sin la cual no somos nadie, pero la misma sin nosotros sí.

Meras máquinas; de trabajo, de estudio, o incluso de ocio. La cuestión es deambular por la urbe, haciendo algo que consideramos útil, conviviendo con esas personas pero sin conocerlas. Estoy seguro de que es equiparable la cantidad de palabras escritas o informatizadas que intercambias con tus conocidos que las que expresas en persona... o incluso más. Sabéis la vida al dedillo de cada persona que os rodea, y ya no de vuestros amigos más cercanos, sino de conocidos con los que puede que no intercambies una palabra en la calle... pero eso sí, es amigo tuyo en cualquier red social de turno.

A mi juicio, es admirable el querer el contacto con tus semejantes, el ser humano es un ser social... pero también es lamentable. ¿Dónde ha quedado ese recoveco que guardamos para uno mismo, para la meditación y el simple placer de andar solo? La soledad, esa gran dama temible, también necesita su dosis de cariño y compañía. Ese afán de controlarlo todo es banal y carece de todo sentido cuando mires la vista atrás el día de mañana. No te será de utilidad saber con quién estuvo quién, qué hizo, o por dónde anduvo.

Importas tú y los tuyos. Esos por los que de verdad darías la vida, de los que cualquier hecho perjudicial o simplemente digno de mofa sería motivo para armar una guerra. Ellos serán los que valgan la pena, su seguridad y bienestar. Su amistad... y en verdad creo que una amistad no se cuida por la red o por un mensaje de texto. Que no es menester jurunguear en los asuntos de los demás si uno no quiere que hagan lo propio con lo suyos.





Y yo, mientras, me alejo de todo.