miércoles, 15 de junio de 2011

10% of battery remainning

Las energía de las personas es muy limitada. Tenemos que estar continuamente recargándonos con besos, caricias, abrazos, conversaciones de tú-a-tú, siestas largas, drogas, alcohol y -porqué no decirlo- sexo del bueno. Todos y cada uno de nosotros, se recarga con alguno de estos elementos, o varios vaya. En mayor o menor medida, con las personas que más quieres o rodeado de gente desconocida... pero es así.

Es en esos momentos de mayor flaqueza, en el que estamos a punto de precipitarnos a lo más hondo, cuando necesitamos que nos inyecten esas dosis de alegría en vena... de ganas de vivir. ¿Tenéis ganas de vivir? Yo sí, pero tengo tan descuidadas mis baterías que apenas puedo andar.
Me cuesta respirar, me falta el aire. Necesito de mi droga más preciada, y yo... no la encuentro.

Mis cimientos se tambalean por enésima vez en mi vida, pues el que construyó esos pilares era un incompetente. No sé en que creer, pues ni de mi mismo me fío. Necesito desconectar, pero a lo grande. No tener preocupaciones venideras, no importarme nada ni nadie. Tengo que dejar de otorgar a las personas, el privilegio y el poder de destruirme completamente, aunque solo sean unas pocas.

Nadie tiene porque tener ese derecho, aunque no lo usen. Nadie.

1 comentario:

  1. A veces a uno se le escapa de las manos otorgar ese derecho aunque no quiera. También depende de en qué manos esté ese derecho.

    Recarga esas pilas. No te quedes en standby.

    Un saludo y suerte.

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