viernes, 3 de junio de 2011

Japanese Glaciar Fox

Cual película de Disney que subliminalmente imita los efectos psicotrópicos, las baldosas del suelo donde me hallo se van resquebrajando cayendo hacia un vacío infinito. Un limbo que hacia tiempo que no se cruzaba en mi camino...


La verdad, no sé si serán los exámenes -los cuales he empezado a odiar con toda mi alma-, el tiempo que todo lo oxida, o el marketing de la industria de la golosina; pero me encuentro falto de fuerzas y de motivación. Según dicen, con el tiempo, nos vamos dando cuenta de cosas, y que -de poco a poco- colocamos los pies sobre la Tierra... quizás he llegado tarde, y sea eso lo que me sucede a mis 21 años.

Que edad tan estúpida para saltar de un avión, desde luego... ¿Cómo he llegado hasta aquí? Con lo tranquilo que estaba en tierra firme. ¿Quién necesita volar? Volar es de necios, de ilusos... de soñadores. Yo solía tener sueños, hasta que decidí ir a por ellos sin escuchar eso de "los sueños, sueños son". Ahora dudo de si hice lo correcto; pues total, era mejor hablar de lo que queremos hacer, que pasar a la acción.

Las personas cambian, se habitúan a su entorno. Empezamos a ser desagradables con nuestro entorno cercano y a simpatizar con lo nuevo, con el futuro o quizás lo que pudo ser otro presente -puede que queriendo ver que no hicimos lo correcto o queriendo vivir dos realidades-. Uno siempre quiere atribuirse beneficios y pluses sin que los demás tengan los suyos -los que les corresponden-... somos egoístas por naturaleza. Es así, desgraciadamente; y lo peor es que no lo reconocemos.. orgullosos encima. Damos asco como individuos, como raza, como todo. Ya no nos ilusionamos por las cosas banales del día a día, no nos molestamos por nada... no vemos el esfuerzo ajeno y magnificamos el propio.

Pero en qué momento más inoportuno me pongo yo a pensar estas cosas, corro peligro y yo pensando en las personas... ¡Ay, pobrecitos! Míralos, se ven como hormigas desde aquí ["¡Eso es que estás muy alto, Ollie!"] No son nadie, solo importan los que han saltado... y uno de ellos soy yo.

Por eso, por este motivo, me caigo en picado... veo pasar las nubes a gran velocidad. Veo como una minúscula esfera azul se hace, poco a poco, más y más grande... veo el suelo, de hormigón y como acortamos distancias a pasos agigantados. Lo tenía que haber visto venir cuando salté de aquel avión arriesgándolo todo... pero la euforia que sentía en mis venas era demasiado grande. Ahora lo veo, "cada vez más claro" podría decirse. Al saltar lo prometí, prometí que todo seguiría igual que planearía de forma continua sin miedo a nada, sin que se interpusiera nada en mi camino. Pero que va, el avión iba con más pasajeros, al parecer. Iba con un guión de telenovela que me niego a creer. Y yo, yo ya no tengo fuerzas, manejar un avión es cosa de dos aunque solo lo pilote uno, y necesito descansar; se me cierran los párpados, necesito quitarme algo de peso encima, sentirme más liviano... y creer que todo se arreglará o que fueron ilusiones mías.

Cenizas entraron en mis ojos y veo borroso cuando miro al frente.
No temo el golpe, pues hostias más duras he recibido... pero me asusta la caída y me encojo por las posibles secuelas.

"Hold on"


1 comentario: