Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Sirviéndome de Machado, abro mi mente hoy. Una mente que dentro de no mucho, ni tan poco, llegará a las dos décadas de vida.
¿Para qué mentir? Estoy asustado. Es triste, sí. Asustado cuál señor de más de 70 años que ve como su vida empieza a acabarse -o acaba por empezar-. Aún así espero que susodicho hombre dure mucho tiempo.
Centrémosnos. ¿Qué son veinte años? Nada. Pero se repite la situación que se dio un día con 10 años. La sensación de ver como han pasado 10 años de tu vida volando.
Posiblemente, los mejores diez años de mi vida. Esperemos que no... -no quiero poner el listón tan bajo-
Es precisamente en la segunda década de vida cuando se descubre todo lo que es capaz un ser humano. Pero os seré sincero, al igual que me niego a pensar que han sido los diez mejores años, me niego a pensar que no han sido nada.
Las preocupaciones ocupan la parte de atrás de mi cabeza y quiero expresarlas. No se me puede venir diciendo que sigo siendo un crío. Quizás lo sea -es más, eso espero-, pues seguiré toda mi vida con la mente de un niño... mas nadie tiene derecho ya a juzgar mis actos por ello.
Siento que voy a llegar a la cumbre de mi vida. Ojalá me equivoque. Pero no quiero que dicha cúspide sea como estos días, como estos meses... como estos años... No. No de esta forma.
Tiene que haber algo ahí afuera, algo que te haga pensar "Ya he sido completamente feliz, ya puedo esperar mi muerte apaciblemente. No me quejaré si sólo son 10 años más"... Recuerdo ahora la entrada del 31 de Marzo...
Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. SI. Podría unir mi vida uniendo casualidades.
Es triste creer que, aún quedando como mínimo el triple de tiempo de lo que habré vivido en menos de un mes, piensé que la vida se acaba.
Es triste que después de agradecer seguir vivo aquel 2 de Septiembre, de no haberme roto la cabeza -mas apuñalarme poco después el corazón-, de prometerme vivir el día a día, y agradecer el propio regalo de seguir vivo; siga vagando sin razón de ser por el camino, siguiendo el corazón hacia ningún lugar.
No sé si se entenderá. Demasiados pensamientos han salido de sopetón en un texto que no se ha editado ni pensado antes de ser redactado. No hablo del miedo a morir, ni de morir en si mismo. Hablo de morir sin haber tenido nada que decir, nada por lo que vivir.
We're all just waiting, waiting to die...
Magnífica entrada, no te veas como un vejestorio, te llevo meses de ventaja y te digo que lo mejor está siempre por venir. Lo precioso de la vida es la arbitrariedad. Sorprendámonos con el mañana tío!! Al fin y al cabo es lo que siempre nos queda, hasta que un día finalmente te llega :P
ResponderEliminarAdemás tienes la suerte de tenerme a mí como amigo xD... en el fondo... es un privilegio xD
Ay!! aun nos quedan muchas risas en el cargador, muchos vacilones en el vaso y sobre todo muchos momentos y canciones en el mp3. :)