lunes, 19 de abril de 2010

Elle

-Dos por uno esta noche-

"Elle" es esa etiqueta que vincula mis entradas a todos esos amores o simples relaciones con el género opuesto de nuestra especie.

En realidad, Elle son todas ellas, en general mas cada una en particular.

Elle es ese primer amor de los guantes. Aquel que se fue antes de empezar, antes de decir nada, pero tu lo sabías todo. Marcó mis gustos: ojos y piernas, para el resto de mi vida.

Elle es ese primer esbozo de realidad, que me dio un auténtico soplo de lo que es vida. Elle es ese puñetazo que rompió una pared de mi habitación. Ese periodo en el que descubrí que siempre voy un paso detrás de ellas... y que, por desgracia, sería mi eterna maldición.

Elle es esa primera vez que me enamoré de unos cabellos al viento, y una voz. La primera vez que descubrí un encanto indescriptible con una mirada de una desconocida, aquella vez -excepcional- que decidí entablar conversación con una desconocida, pues no podía dejarte escapar. Grata sorpresa, me enamoré de la madurez en persona. Fue la primera vez -y hasta hace poco, la unica- que me quedé anonado por una mujer que me superaba en edad. Puro misterio y expectación. Recuerdo que acabé esa noche en el cuarto de tu hotel. Esa noche, en ese hotel, en ese país.

Elle es esa pérdida de mi adolescencia. Esa ingenuidad inherente en mí. Esa aparente conexión entre dos personas, aquí descubrí mi necesidad de encontra a alguien de inquietudes existencialistas y antropomórficas, pero con dosis de carencia de cordura. Esa primera toma de contacto con una Femme-Fatalle. Me destruyó e hizo que no pensara en otra cosa durante meses. Pasó el año de adicción. Todavía no sé el porqué fui yo. El porqué de todo ese juego, el porqué no reconoció nunca nada... Todavía sigo sin suficientes respuestas.

Elle fue ese cambio inmediato en mí. Esas Vans Violetas que busqué en cada rincón. Ese pelo desmarañado que reconocía de espalda a kilómetros de distancia de dónde suelo verte. Ese último chapuzón en mi amor por la música. Hubo curiosidad mutua, otra vez halos de misterio atraídos por la madurez. Esos esbozos de un comienzo mágico fueron rotos por mi testarudez y prisas. Con ella comprobé que uno se puede quedar sin habla mirando unos ojos, unos ojos tan negros que filtraban toda luz cercana. Le debo mucho, no sólo por la música, sino porque gracias a ella, amueblé mis ideas y pensamientos. Aún hoy la sigo viendo. Todavía no le he dado las gracias, ni tengo pensado. Ella se pregunta si sigo interesándome por ella, se pregunta quienes son esas féminas que a veces me acompañan; se nota el escutrinio de una mujer en los ojos, más aún los suyos cual esferas cósmicas que albergan galaxias enteras en su interior. Me gustaría volver a hablar por última vez.

Hay más "Elles", algunas incluso más importantes que las que se mencionan; pero me gusta dormir... aunque a veces no se pueda.


Hope, Peace & Soul

2 comentarios:

  1. El mágico aroma de la soledad nocturna no ayuda para nada a olvidar, sí a pensar, pero pensar no ayuda tampoco. El momento más bonito es el de conocer a una persona... pero no es a otra, es a ti mismo.
    Me gustan tus entradas(no, no las de tu cabeza.. pa eso ya tngo las mías xD), me refiero a las friki bloggeras. Sigue así máquina ;)

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar