En todo este tiempo, la locura y apatía ha estado presente en el día a día. No ha habido mañana perezosa sin mirarnos a los ojos en aras de seguir nuestra siesta en el sillón. Tampoco la mañana ansiosa por salir al parque ha investigar o con ganas de jugar desde temprano. No ha habido salidas a altas horas de la noche, solos tu y yo, a observar la ciudad... a ver todo para nosotros solos sin preocuparnos de distracciones. No ha habido dias de playa cálidos donde tu, yo, y un Arenal vacío por ser lunes por la mañana era todo lo que había a un kilómetro a la redonda.
No ha habido riñas por desobedecer en la calle estando suelta ni mimos viendo una película. Ni ojos de cordero degollado a la hora de hacer la comida. Y eso me mata. Me mata no tenerla a mi lado. Me siento vacío y sin el pilar que ha sustentado mi vida en estos años.
El gran debate se abre al ver a una familia que la necesita tanto o más que uno mismo. Es una parte de mi que se guardan, o eso quiero creer. Me da reparo separarla de ellos puesto que mejor vida yo no le daré. Es mejor para todas las partes implicadas a pesar de quedarme yo sin ella.
Otro argumento de peso vendría con el clima, y es que... jode. No hay nada más que decir. Se entiende por qué aquí en invierno la gente hiberna y se refugia en sus casas. Pon como excepción que confirma la regla las fechas de Navidad y verás que la gente anda amuermada y tullida de frío, o andando ligero y tullidos de frío.
Por eso ella no aguantaría estos inviernos. He visto perros -no temblar, sino- "vibrar" de frío con unas caras de sufrimiento que se me parte el alma. No estoy dispuesto, de momento, a querer hacer que la negra pase por eso. Aparte, la lluvia le "estorba".
He aquí pues uno de esas sombras que se levantan contigo cada mañana y que luchan para que no sonrías y/o intentes propiciar un buen día.
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