Vuelvo a las andadas. La melomanía ataca de nuevo, pero hoy lo hace de forma directa. Me plantea una única cuestión: ¿Qué es para tí la música?
Posiblemente, la pregunta más difícil de responder de mi vida, mas no seguramente de la tuya.
Ya lo dije hace tiempo. La música es cómo suenan los sentimientos. Mas el concepto con el que entiendo la música abarca mucho más que esta frase que guarda en sí misma un poco de misticismo y mucho de "hipster".
La música es el mayor hobby que puede existir para mí. El más económico, rápido y amplio que conozco. Podría vivir sin muchas aficiones que considero de gran importancia en mi vida a día de hoy (un claro ejemplo sería el surf), pero no sin esas melodías que sanen mis oídos, calmen mi mente y ventilen mi alma.
Es de cobardes esconderse, así como huir o rendirse... pero una cosa he de decir, es bueno evadirse. La música es lo que me hace escapar de la realidad en la que vivo -no queriendo decir con ello que odie mi realidad-. Convierten mis pequeños trayectos de a pie o en guagua en placeres tan ínfimos que cada noche, cuando me acuesto, antes de que las sintonías me den las buenas noches, agradezco haberme levantado.
No me malinterpreteis. En verdad, adoro cada pequeño detalle que me rodea. Pero asumámoslo, el mundo a veces cansa y te satura.
En ciertas ocasiones, te enfrentas a un problema o adversidad que una canción adecuada puede ayudarte a solventar. En otras, simplemente deseas expresar esa felicidad. Quizás desees recordar a alguien, cabrearte con la sociedad, proclamar un miedo que te invade, o gritar que estás harto. Cualquier motivo es bueno para escuchar una canción.
Seguramente, cuando menos te lo esperes, sin apenas percibirlo, mi mano indagará en el bolsillo oportuno para sacar a relucir mi pequeño tesoro. Lo encenderé y empezará a reproducirse un tono que se conectará directamente con mi mente a través de mi oído. En ese momento sabrás que mi mente está funcionando. Quizás sólo sea para escuchar la canción que me roba el sueño esas noches, pero quizás -y sólo quizás- esté buscando solución a alguna preocupación que no me deja pensar con claridad y me eriza la piel sólo de dibujarlo en mi mente. O quizás esté conteniendo tanto estrés que mi mente necesida desconectar. O quizás algún gesto o actuación reciente me haya disgustado y quiera evadirme de pensar en ello. O quizás sea feliz y quiera bordar dicho gozo poniéndole banda sonora. O quizás...
Nunca sabrás con certeza qué es. Pero si la música está sonando y el reproductor funcionando, créeme, tendré mis razones.
Seguramente, a cualquier persona que lea esto le gustará la música. Pero es el nivel de fanatismo al que he llegado lo que me preocupa... me siento un bicho raro. Sé que mucha gente oye música, pero... ¿cuanta la escucha? Incluso propongo algo más, ¿Quién siente todas y cada una de las canciones que escucha? ¿Dónde están?
...
¿Alguien me escucha?
Lo más sorprendente es que hay canciones para todo y sobre todo... ¿ No crees?
ResponderEliminarAh, me puedo considerar un apasionado de la música, más que fanático.. creo :)
ResponderEliminarApasionado de la música, fanático... en un principio pueden parecer conceptos más similares, incluso aparentando que la palabra fanático puede tener una connotación negativa. Pero no sé, el fanático, a diferencia del apasionado, defiende ciegamente una cosa. Y eso creo que tanto de tí como de mí, creo que es cierto.
ResponderEliminarYo amo la música. Creo en la música. Disfruto cada canción, cada acorde de guitarra, cada base rítmica, cada frase de cada letra. Sencillamente son cosas que me llenan. Como bien dices, hay canciones para cada momento, tanto si quieres gritar de rabia, enamorarte, reivindicar o sencillamente tener un sonido de fondo que te acompañe cualquier tarde de domingo.
ResponderEliminarCreo que cualquier cosa que diga se quedará a medias, tú lo has dicho perfectamente: La música es como suenan loos sentimientos, tanto del compositor como del que la disfruta.
Un saludo y perdona el rollo. Mira que yo no soy de hablar.
:)