
Hay algo que me puede en esta vida, los ojos de las personas. Cuando veo por vez primera a alguien es cierto que no me fijo en los ojos, a no ser que seas puro ojos como los recién nacidos. Pero déjame 2 minutos, o una segunda ojeada, que después de terminar de escrutar las líneas faciales de dicha persona, de seguro me fijaré en sus ojos; y me quedaré embelesado.
Dicen que los ojos son los espejos del alma, no sé si será cierto, pero yo cuando observo unos ojos, veo el infinito, todo lo que ha pasado una persona lo han recogido esos minusculos orbes -su sufrimiento, sus alegrías. Todo-.
También me gusta verme reflejado en los ojos de otra persona, te hace sentir que no estás tu sólo en un mundo rodeado por marionetas ni actores cual Show de Truman... te hace sentir vivo, y feliz por no ser el único.
Aprecio cualquier color en los ojos. Desde unos ojos negros como el universo, pasando por unos "típicos" ojos marrones (típicos aquí, vete a Finlandia y flipa), que también tienen su encanto, siguiendo por unos brillantes y claros ojos azules hasta llegar a lo que para mí, es el máximo exponente en lo que a luceros de personas se refiere. Ojos verdes y grises. No puedo decantarme por unos, desde los que son verde-amarillentos cual felino a unos grisáceos de textura cristalina.
Y es que sólo en unos ojos puedes encontrar amor verdadero, fidelidad eterna, honestidad, complicidad, cansancio, dolor... Los ojos lo ven todo y lo dicen todo. Establecen lazos entre las personas, y las gafas de sol dificultan esas conexiones.
No tengo ojos verdes, ni mucho menos grises; pero me gustan mis ojos: pueden variar de una tonalidad avellana a la coloracion cuasi-oscura del tronco de un cerezo.
Hope, Peace & Soul
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