Estoy esperando la casualidad de mi vida. La más grande.
¿Y si un lugar es el fin de todo? ¿Y si hay un destino que te llama hacia ese círculo que tiene que rodear tu vida?
No hay destino. Hay casualidades. Pero quizás, esos casos fortuitos que pueden coincidir con un pensamiento que te ronda la cabeza últimamente o un comportamiento frecuente de hace poco tiempo atrás por decir, son marcas de un camino que puedas tomar para logar ese fin que te has propuesto.
Rompo una lanza a favor de las casualidades. Pongo en duda que sean meros hechos aleatorios coincidentes, y doi el beneficio de la duda. Pues eso me ha pasado con Rovaniemi al ver la película que da título a esta entrada.
Hope, Peace & Soul
No hay comentarios:
Publicar un comentario