Seamos hoy toscos. Clasifiquemos a las personas, juzguemoslas. Juguemos a ser dios, o al menos Varela.
Una vez me dijeron que no tenía lo que hay que tener para conectar con las personas... que me faltaba empatía. Lo triste, es que sin pensarlo me lo creí, y lo acepté como una verdad intrínseca en mí. Realmente no ha sido hoy cuando me he dado cuenta de lo equivocada que estaba dicha persona. Soy justo lo contrario.
Es por eso que, al pasar el tiempo, me di cuenta de un gran don que he forjado a lo largo de los años... y me permito el lujo de presumir de ello, a disgusto de más de alguno. Tengo una increíble capacidad para escuchar a la gente; de dar consejos no sabría decir, pero sí que sé aguantar toda la basura que quiera sacarse alguien afuera. Sentirse más liviano.
Creo que siempre lo he hecho con un cierto nivel de altruismo y filantropía. Nunca he esperado nada a cambio. Simplemente encuentro gratificante ayudar, sin que haya que corresponderme. Sólo te pido que me dejes respirar entre conversación y conversación, no es fácil llevar el peso de más de una persona encima.
Ahora bien, tolero que se me use de saco de boxeo, que se me haga cargar con los problemas y preocupaciones... pero siempre tomándome como un mero instrumento, un oyente neutral, un punto de inflexión en tu ataque de histeria. No busques mi ayuda ni mi compasión si soy el objeto de tu ira; es más, que sin serlo, sea yo el que pague por ello. Una vez lo admito -todos tienen un mal día-, dos no. No esperes que vuelva a buscarte para ver si tu situación ha mejorado. Ni lo sueñes. Si alguien me falla de una manera tan estrepitosa como es en este ámbito, en este campo; que no espere que le tienda la mano, pues yo también se morder. Búscame y llámame, pero no esperes indiferencia.
Por eso hoy, decido reducir mis dosis de confidente. Tendré una buena opinión de ti hasta que me demuestres lo contrario. Hasta el día en que te ofrezca ayuda y me escupas.
Escúpeme. Hazme ese favor. Si me consideras un conocido, si solo soy una persona a la que contarle tus problemas, hazlo y quítame el peso de llevar otra alma encima mía. No te odiaré tanto a tí como a mí, por haber pensado que eres una persona merecedora de mi consejo o mi hombro. No hablemos ya de mi estima o aprecio.
Hoy soy más humano. Hoy, permítanme no preocuparme de nadie.... pero es que me tengo abandonado. No sé como es posible que me asalten tintes de misantropía y filantropía tantas veces en un solo día. Odio pensar que las personas merecen la pena y darme de bruces siempre con lo contrario.
Creo que me retracto, no podemos clasificar a todo el género humano. Sería perder la esperanza en algo demasiado esencial en nuestra especie: las relaciones. Gracias Mrs. Braut, por hacérmelo ver.
Una vez me dijeron que no tenía lo que hay que tener para conectar con las personas... que me faltaba empatía. Lo triste, es que sin pensarlo me lo creí, y lo acepté como una verdad intrínseca en mí. Realmente no ha sido hoy cuando me he dado cuenta de lo equivocada que estaba dicha persona. Soy justo lo contrario.
Es por eso que, al pasar el tiempo, me di cuenta de un gran don que he forjado a lo largo de los años... y me permito el lujo de presumir de ello, a disgusto de más de alguno. Tengo una increíble capacidad para escuchar a la gente; de dar consejos no sabría decir, pero sí que sé aguantar toda la basura que quiera sacarse alguien afuera. Sentirse más liviano.
Creo que siempre lo he hecho con un cierto nivel de altruismo y filantropía. Nunca he esperado nada a cambio. Simplemente encuentro gratificante ayudar, sin que haya que corresponderme. Sólo te pido que me dejes respirar entre conversación y conversación, no es fácil llevar el peso de más de una persona encima.
Ahora bien, tolero que se me use de saco de boxeo, que se me haga cargar con los problemas y preocupaciones... pero siempre tomándome como un mero instrumento, un oyente neutral, un punto de inflexión en tu ataque de histeria. No busques mi ayuda ni mi compasión si soy el objeto de tu ira; es más, que sin serlo, sea yo el que pague por ello. Una vez lo admito -todos tienen un mal día-, dos no. No esperes que vuelva a buscarte para ver si tu situación ha mejorado. Ni lo sueñes. Si alguien me falla de una manera tan estrepitosa como es en este ámbito, en este campo; que no espere que le tienda la mano, pues yo también se morder. Búscame y llámame, pero no esperes indiferencia.
Por eso hoy, decido reducir mis dosis de confidente. Tendré una buena opinión de ti hasta que me demuestres lo contrario. Hasta el día en que te ofrezca ayuda y me escupas.
Escúpeme. Hazme ese favor. Si me consideras un conocido, si solo soy una persona a la que contarle tus problemas, hazlo y quítame el peso de llevar otra alma encima mía. No te odiaré tanto a tí como a mí, por haber pensado que eres una persona merecedora de mi consejo o mi hombro. No hablemos ya de mi estima o aprecio.
Hoy soy más humano. Hoy, permítanme no preocuparme de nadie.... pero es que me tengo abandonado. No sé como es posible que me asalten tintes de misantropía y filantropía tantas veces en un solo día. Odio pensar que las personas merecen la pena y darme de bruces siempre con lo contrario.
Creo que me retracto, no podemos clasificar a todo el género humano. Sería perder la esperanza en algo demasiado esencial en nuestra especie: las relaciones. Gracias Mrs. Braut, por hacérmelo ver.
Hope, Peace & Soul
Jose, vales más que cualquier persona que te intente merecer.. es más.. si se intentan apoyar en ti.. es porque tu te mantienes de pie... ellos necesitan un punto de apoyo fijo..
ResponderEliminarEstoy con "Uno de tantos", y de echo te lo he dicho; "Si tu caes, yo no sabria en que creer".
ResponderEliminar